El desesperado farol de Villar en la UEFA

Carece de apoyos para alcanzar la presidencia, pero busca un pacto con Ceferin para lograr un puesto en la ejecutiva y evitar su casi segura desaparición del panorama futbolístico a medio plazo


La Voz / Redacción

A la desesperada. Así se la juega Ángel María Villar en el segundo semestre del 2016, año que puede ser su tumba como dirigente del fútbol nacional e internacional. El anuncio de su candidatura a la presidencia de la UEFA, vendido por él mismo y anunciado por sus acólitos como una demostración de poderío, es en realidad todo lo contrario. Un ejercicio de supervivencia a vida o muerte, fruto de su cada vez menor peso en todos los ámbitos de decisión del fútbol.

«Tiene menos posibilidades de presidir la UEFA que mi hijo de cinco años», dice su archienemigo Javier Tebas sobre las opciones de triunfo de Villar. Lo mismo piensan otras fuentes consultadas por La Voz. «No tiene apoyos, ni creo que los consiga. Me cuesta creer que finalmente se presente. Él busca otra cosa, creo», asegura un buen conocedor de los entresijos federativos españoles. Según el propio Javier Tebas: «No tiene nada que hacer, creo. Pienso que lo único que busca es alcanzar un acuerdo con Aleksander Ceferin. Pactar una vicepresidencia y así seguir cobrando el sueldo». El candidato esloveno es el claro favorito. De partida contaba con el apoyo explícito de 20 federaciones, pero a nadie se le escapa que también dispone de la bendición del aparato de la UEFA y que hasta el propio Infantino desde la FIFA lo ve con buenos ojos. Hay que recordar que, para ser presidente se necesitan 28 votos. A Villar, por ahora y a pesar de que alardea que se presenta ante la petición de algunas federaciones y los miembros de la ejecutiva, lo cierto es que no se le conoce respaldo alguno.

¿Por qué Villar buscaría un pacto con Ceferin? «Para no quedarse fuera de todo», responde un veterano del entorno federativo español que prefiere guardar su anonimato. Lo mismo piensan otros responsables del fútbol o de la gobernanza en el deporte preguntados por este periódico. «Villar está en serio peligro. Puede quedar fuera de todo en muy poco tiempo. Quizá lo que intenta es una posición de aparente fuerza». Según estas mismas fuentes, trataría de hacer ver al esloveno que le puede ganar las elecciones o dificultarle su victoria y hacerle creer que lo ideal sería un pacto, en el que él se llevaría una vicepresidencia. De esa forma, ya se aseguraría seguir en la ejecutiva y poder seguir en la FIFA.

Para que este pacto se produjera, Ceferin debería de sentir que, efectivamente, Villar tiene fuerza y apoyos suficientes como para que le merezca la pena meterle en su equipo. A día de hoy, nadie cree que el presidente de la federación española tenga un respaldo significativo que le permita negociar la retirada de su candidatura. Y no hay que olvidar que, además, a Ángel María Villar le queda pasar el test de integridad, exigencia de la FIFA para que pueda ser candidato a la UEFA. En buena lógica, alguien que fue castigado por la FIFA en su momento con una advertencia y una multa, que tiene abierta una querella por prevaricación en España, que tiene su gestión en la RFEF bajo sospecha y que siempre se ha caracterizado por no dar explicaciones sobre sus decisiones, no debería pasar semejante examen.

Por otro lado, Villar cuenta con la posibilidad de que si sale trasquilado en la UEFA, siempre podrá volver a la RFEF. Pero esta bala cada vez está más complicada. De hecho, fuentes federativas consultadas por La Voz apuntan a que con respecto a unos meses, su posición de cara a las elecciones es mucho más débil. De hecho, no ha sentado nada bien en alguno de sus antaño incondicionales la forma en que está llevando las cosas. Varios ya han explicitado que «ni se le ocurra presentarse». Y, por otro lado, tampoco agrada el candidato que propone Villar en el caso de que él no siga en la federación. Se trata de Rubiales, el presidente de la AFE, quien llevaría tiempo trabajándose la sucesión. En este sentido tendría más apoyo Marcelino Maté, quien toda la vida apoyó a Villar y que es respetado en los ámbitos federativos. 

Alejamiento de Padrón

Por otro lado, otro frente que tiene abierto Villar es el de su inseparable Padrón. Parece ser que entre los dos se ha producido el divorcio, en un claro síntoma de que estamos asistiendo a los estertores del villarismo, casi treinta años de gobierno de la RFEF con prácticas clientelares, oscurantistas y siempre bajo la sospecha de irregularidades de todo tipo.

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