Villar se suelda al bastón de mando

Ya ha anunciado que se presenta a la presidencia de la UEFA y, si fracasa, intentará seguir en la española


redacción / La voz

Dicen que hay pocas cosas más adictivas que ejercer el poder. Que es muy difícil convencer a alguien de que su tiempo se ha agotado. Y Ángel María Villar, el hombre que lleva 28 años como el máximo responsable del fútbol español, no parece dispuesto a echarse a un lado. De hecho, se las ha ingeniado para articular un doble mecanismo que le dé más opciones de continuar soldado al bastón de mando: por un lado, ha anunciado que se presenta a las elecciones que en septiembre deben decidir el nuevo presidente de la UEFA, y, por el otro, si fracasa en este primer intento, volverá a concurrir a la presidencia de la Federación Española de Fútbol (FEF), donde cree que tiene controlada la asamblea. El caso, para él, es poder sentarse en su poltrona.

¿Por qué debe dejar Ángel María Villar el mundo del fútbol?

Por un ejercicio de coherencia. Después del estallido de los escándalos de corrupción en la FIFA, una de las normas que sugirió la Comisión de Ética para evitar que se volviesen a repetir, fue la limitación de la permanencia en el cargo de los principales dirigentes del mundo del fútbol. El Comité Ejecutivo fijó en 12 años el período máximo para el presidente del organismos internacional, del que Villar es vicepresidente. Si el mandatario vuelve a ser elegido presidente de la federación española, cumpliría más de tres décadas en el puesto. Un intervalo que da la impresión que destroza todos los cimientos democráticos.

¿Cuáles son los principales reproches que se le hacen a Villar?

Precisamente que ha dirigido la federación como si se tratase de algo propio. En ocasiones al límite de la legalidad, pero, casi siempre, sin ningún apego hacia la moralidad. Uno de los últimos casos que se le han echado en cara fueron los de las ayudas arbitrarias que concedió al Recreativo de Huelva y al Marino de Tenerife -el feudo de su mano derecha y vicepresidente económico en la federación, Juan Padrón-. Las aportaciones de la federación evitaron su descenso de categoría, pero algunos clubes piensan que son un trato de favor con difícil justificación. Le costó la apertura de un expediente por parte del Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAD). Villar maniobró de forma constante para presionar a sus miembros. De hecho, contrató a un abogado que colabora con el despacho de uno de los integrantes del TAD.

Además, Villar no ha querido justificar cómo ha invertido el dinero público que le han inyectado desde el Consejo Superior de Deportes (CSD). De hecho, la falta de documentación en este sentido de Villar propició un expediente de reintegro de las subvenciones. En ese instante, el presidente del fútbol español inició una guerra abierta contra Miguel Cardenal, su homólogo en el CSD. Llegó a intentar puentearlo solicitando una reunión directa con el ministro, pero las palabras de Villar cayeron en saco roto. Entonces, decidió presionar al Gobierno desde la FIFA. Amenazó -con el reglamento electoral también de por medio- con dejar a España y los clubes españoles fuera de las competiciones internacionales.

¿Tiene opciones reales de llegar a ser presidente de la UEFA?

Él asegura que bastantes personalidades del fútbol europeo le han pedido que dé el salto, que se ponga en la primera línea. Pero para muchos, entre ellos, el nuevo presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pertenece a la vieja guardia, a los hombres vieron crecer y alimentaron la corrupción. En este sentido, su nombre emergió por la declaración de Eugenio Figueredo, uno de los vicepresidentes de la FIFA detenidos cuando se descubrió que habían cobrado millones de dólares en sobornos para aceptar las ofertas de determinadas operadoras de televisión para la retransmisión de las principales competiciones internacionales. El uruguayo contó a la policía de su país que Gorka Villar, el hijo de Ángel María y secretario general de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), a la que llegó gracias a las excelentes relaciones de su padre con Julio Grondona, era una pieza indispensable en el entramado. Se encargaba de amenazar a los clubes que protestaban por la merma de ingresos con sancionarlos a través de la FIFA.

Y Villar tiene que superar un último escollo antes de aspirar a la presidencia de la UEFA: superar el test de integridad de la FIFA. Con varios procesos abiertos y una sanción del Comité de Ética del organismo internacional no le será sencillo.

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