¿El principio del fin para Rusia?

El COI decide mañana su exclusión definitiva de los Juegos, donde ya ha perdido empuje en el medallero


Redacción / La Voz

Si se llega a consumar, será una decisión sin precedentes. Nunca una potencia del deporte como la que vive bajo la bandera de la Federación Rusa ha estado fuera de unos Juegos Olímpicos. El noveno país más poblado del mundo. Más de 146 millones de habitantes y un batallón interminable de grandes deportistas, de mitos de la natación, atletismo, gimnasia... Pero sus programas de alto rendimiento siempre sembraron dudas. Desde hace años había indicios de que, además de la meticulosidad en el perfeccionamiento de la técnica, de cuerpos esculpidos a base de rutinas espartanas, las medallas rusas -antes la Unión Soviética- las sostenían productos dopantes. Las revelaciones de atletas que habían participado en el uso de sustancias prohibidas y más recientemente el informe McLaren dieron pie para que se llegase a la conclusión de que el dopaje en Rusia era una cuestión de Estado.

Mañana el Comité Olímpico Internacional (COI) previsiblemente decidirá si veta a todos los deportistas de ese país de la cita de Brasil que comenzará en agosto.

¿Cuál puede ser el sentido de la decisión del Comité Ejecutivo del COI?

El pasado martes el Comité Ejecutivo solicitó más tiempo para analizar todas los datos que se desprendían del informe McLaren y anunciaba que creaba una comisión para esta tarea. Además, advertía de que buscaba respaldo jurídico para tomar una decisión. En esta última afirmación, aunque sin citarla, ya iba implícita la idea de que el COI se inclinaba hacia el veto total a Rusia. El jueves el TAS resolvía a favor de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) el recurso que habían planteado 68 atletas rusos y la federación del país contra la exclusión de Río que había dictado la IAAF. Era la noticia que el COI estaba esperando.

¿Qué consecuencias podría tener que Rusia se quede sin Juegos?

La primera y más inmediata es que los Juegos perderán a numerosas estrellas. El caso más sonado, por el momento, es el Yelena Isibáyeva, la reina del salto con pértiga que tras su maternidad planteaba retirarse de forma definitiva. La doble campeona olímpica se verá ahora obligada a decir adiós en una cita de mucho menor calado, sin los focos del planeta apuntando a su eterna sonrisa.

Aunque Rusia ya había perdido empuje en el medallero -fue cuarta en los Juegos de Londres, cuando solía estar peleando por la primera posición- su paso por la capital británica se saldó con 82 metales (24 oros, 26 plastas y 32 bronces). Su peso, extraordinario.

¿Cómo se interpretaría este mensaje para el resto de los deportistas?

Significaría un amparo sin igual para la lucha contra el dopaje. Se enviaría una señal de que la tolerancia con estas prácticas es cero. Lo que llevan reclamando organismos como la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) desde hace bastante tiempo.

¿Quedaría el equipo olímpico ruso tocado con el veto del COI?

Sin lugar a dudas. En los Juegos, el deporte se transforma en política internacional. Los gobiernos invierten dinero en planes de entrenamiento para que luego esos resultados les den visibilidad. Sin el escaparate, el deporte ruso sufrirá las consecuencias.

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