Músculo para ganar el pulso al fútbol

Pablo Gómez Cundíns
pablo gómez REDACCIÓN / LA VOZ, AGENCIAS

DEPORTES

ETIENNE LAURENT | EFE

El nivel de juego mostrado por los equipos deja un poso pesimista en los amantes del toque

12 jul 2016 . Actualizado a las 08:43 h.

Portugal gana siendo una roca, después de que España lo hiciese con la delicadeza de una pluma. El ballet del fútbol, con los bajitos marcando el paso, entregó el testigo campeón a un estilo basado en la solidez defensiva, la potencia física de los futbolistas y el contragolpe como arma ofensiva más creativa.

La era de dominio español, en la que el balón era el que más kilómetros recorría durante los partidos dio paso a una Eurocopa en la que Islandia e Italia (y, por supuesto, Portugal, con un solo partido ganado antes de la prórroga o los penaltis) se convirtieron en paradigma. De los Xavi, Silva e Iniesta se pasó a los Sissoko, Pogba, Cristiano, Renato, Matuidi, Carvahlo o Eder, atletas de descomunal potencia. Durante la final disputada en París, los futbolistas franceses acumularon 138 kilómetros en sus piernas y los portugueses 143,7.

La tendencia es contagiosa y en Brasil (la Copa América coincidió en el tiempo durante buena parte de la Eurocopa) se le recrimina a la verdeamarela que haya aparcado el jogo bonito para potenciar el empuje y el vigor en su fútbol.