Galicia desata un maremoto en el Lérez

Las parejas locales se exhiben en Pontevedra y conquistan dos oros y una plata

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pontevedra / la voz

Era el día final del campeonato de Europa de piragüismo maratón y los gallegos no habían dicho todavía su última palabra. Un bronce de la júnior Lara Outón, otro la veterana Raquel Rodríguez y un solo oro firmado por Tono Campos no era un bagaje suficiente para unos palistas que se ganaron a base de esfuerzo y escalones en los podios el título de potencia mundial sobre la piragua. Y el último día, casi sobre la bocina, Galicia desató un maremoto en el Lérez en forma de medallas. Tres llegaron en la jornada de clausura de un disputadísimo europeo del que el público pontevedrés supo disfrutar.

La primera empezó a fraguarse desde la misma salida. Las canoas de Tono Campos y José Manuel Sánchez acompañados por la de Óscar Graña y Ramón Ferro impusieron un ritmo frenético con las primeras paladas y muy pronto los principales rivales que amenazaban la supremacía europea de los gallegas a bordo de la canoa empezaron a quedarse rezagados. Los ánimos de la numerosa afición que se dio cita en la ribera del Lérez para dar el último empujón a los suyos dio alas a la doble pareja pontevedresa y supuso una losa en el barco magiar.

Pasaron las primeras vueltas y aquella pareja, la formada por los gigantes Marton Kover y Adam Docze, que habían amargado el mundial del año pasado a los hoy dorados Campos y Sánchez eran incapaces de seguir a los cuatro gallegos. Durante más de veinte kilómetros la comunión entre los cuatro palistas, que además de grandes deportistas son amigos, hizo aumentar todavía más la distancia con el enemigo común. Pero solo hasta que los minutos de ventaja que separaban a los barcos galaicos de la nave magiar parecía ya insalvable. Ambas parejas sabían que la victoria iba a ser cosa de dos y sin necesidad de mediar la palabra, la alianza que les llevó a volar sobre las aguas del Lérez se rompió. Campos y Sánchez se veían fuertes y empezaron a marcar el ritmo de la carrera pero sin lograr abrir un hueco significativo. Hasta el último porteo. El dúo del Breogán de O Grove sabía que la igualdad que reinaba en el río se desvanecía fuera del agua, donde eran más rápidos que sus colegas del Kayak Tudense. Y así lo demostraron, con la canoa en sus manos ganaron unos segundos que resultaron definitivos para afrontar el último kilómetro. Al final cruzaron la línea de meta en primera posición con unos segundos de margen para alzar los brazos y saludar al público al mismo tiempo que cruzaban la meta. Treinta segundos más tarde, Graña y Ferro repetían la escena.

Pero no iba a ser la última alegría del día. Mientras el cuarteto recibía miles de felicitaciones, en el Lérez se estaba cocinando otra gesta. La pareja del Kayak Tudense Iván Alonso y Diego Piña se colgaron el oro al cuello al salir vencedores de una regata en el que un puñado de barcos estuvo peleando por los tres puestos del podio hasta los kilómetros finales cuando Alonso y Piña decidieron que era hora de cambiar de ritmo y dejar atrás a la prole. Solo sus compatriotas Luis Amado y Diego Llorens fueron capaz de responder al ataque, pero tuvieron que conformarse con la plata al atravesar la bolla final a trece segundos.

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