La ciclotimia y la Azzurra, dos viejas conocidas

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa EL PERISCOPIO

DEPORTES

23 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El fútbol tiene una capacidad de arrastre infinita porque admite todos los debates y es terreno abonado para la ciclotimia. Una victoria desata la euforia y, tres días más tarde, una derrota abre las puertas al pesimismo. En esa balanza está España, tras ganar a Turquía y caer frente a Croacia, a la espera de Italia. En el término medio suele estar la virtud.

El equipo sigue en la carrera. Y sabe de primera mano que la diferencia entre ganar y perder un gran campeonato, a menudo, está en los pequeños detalles. Hasta que lo consiguió, se amparaba en la fatalidad. La España de Clemente mereció mejor suerte, pero se le cruzó Tassotti (Italia). Más bien, lo que cruzó fue aquel codazo que le partió la nariz a Luis Enrique y que el árbitro pasó por alto. La España de Camacho parecía ir por el buen camino. Se le cruzó el egipcio Al Gandhour. Más bien uno de sus ayudantes, el único que vio fuera un gran centro de Joaquín remachado a gol por Morientes. Al propio ariete se le fue al poste un lanzamiento en el minuto cien.

La España de Luis Aragonés apeó en cuartos de final a Italia en los penaltis, que son siempre un cara o cruz (dicen que ahí se le puso freno a la totalidad). En el Mundial de Sudáfrica, la España de Del Bosque pasó todas las rondas eliminatorias con el mismo resultado, 1-0. Ante Paraguay, en cuartos, Casillas detuvo un penalti.

Lo bueno de la derrota ante Croacia es que tiene remedio. Los balcánicos mostraron algún descosido. Si la selección es capaz de tomar nota, reforzará las costuras de su fútbol. Y si los detalles y la pizca de fortuna acompañan, sobre todo la pegada, las alegrías estarán más cerca.