«Ese penalti entró en la historia y fue mi momento de gloria»

Asegura que la idea del lanzamiento le vino a su cabeza una noche, cuando estaba en la cama


Hace 40 años, el 20 de junio de 1976, el checoslovaco Antonin Panenka, inscribió su nombre en el diccionario del fútbol mundial al marcar su célebre penalti, con un disparo suave, elevado y al centro, en la final de la Eurocopa en Belgrado, en la tanda decisiva por el título ante la República Federal Alemana. En esta historia se mezcla filosofía, tabletas de chocolate, astrología y sobre todo descaro. Llamado el poeta del gol, Panenka, que en la actualidad tiene 67 años, recuerda aquel momento por el que pasó a la historia.

-¿Cómo nació el «panenka»?

-Faltaba aproximadamente un año para que se disputara la Eurocopa de 1976, yo me entrenaba regularmente a lanzar penaltis en el Bohemians de Praga, con el portero Zdenek Hruska. Apostábamos dinero o una barra de chocolate. A menudo, él lograba detener mis disparos, lanzándose a la derecha o a la izquierda. La idea de un tiro suave al medio de la portería me vino a la cabeza una noche, en la cama: Si disparo fuerte al centro, el portero que se tira hacia un costado aún podrá detener el tiro con una mano o un pie. Por ello finté antes de lanzar suavemente y Zdenek no tuvo ninguna oportunidad (de pararlo). El único problema es que engordé bastante... ¡de tanto comer chocolate!.

-¿Cuántos «panenka» lanzó?

-Una treintena. Tres semanas antes de la Eurocopa de 1976, incluso batí al portero de la selección, Ivo Viktor del Dukla de Praga. Era la época del Telón de Acero, estaba convencido de que Sepp Maier (el portero alemán) lo desconocía. Solo falle un disparo picado, en un amistoso, en provincias. Había algunos charcos de agua en la línea de gol. ¡El portero no se movió para no mojarse la camiseta y detuvo fácilmente mi disparo!.

-También marcó así un penal decisivo contra Francia en la Eurocopa-1980. ¿No era muy arriesgado?. Todo el mundo conocía ya la astucia.

-Un compañero me susurró: Métela por el medio, nadie se espera que lo vayas a hacer porque precisamente todo el mundo lo sabe. Toqué el balón y (el arquero galo Dominique) Dropsy se dio cuenta enseguida de lo que pasaba, pero ya no podía detener su movimiento. La mañana del partido, un diario había publicado las predicciones de un astrólogo que decía que Panenka iba a fallar un penal esa noche. Por suerte, no leí el diario, si no, no lo hubiese lanzado.

-Cientos de jugadores han imitado su gesto, con mayor o menor éxito. ¿Cómo lo valora, empezando por el lanzado por Zinedine Zidane en la final del Mundial de 1986?

-Tuvo suerte de que el balón pasó la línea de gol después de haber dado al larguero. Algunos los tiran bien, otros menos bien. Periodistas de una televisión chilena me enseñaron recientemente una cuarentena de ‘panenkas’ para opinar sobre ellos. Lo que me sorprendió fue que hubo uno que lo lanzó mejor que yo: un jugador desconocido de la segunda división argentina.

-¿Ese gesto legendario eclipsó el resto de su carrera?

-Por un lado sí, muchos de mis goles o de mis asistencias se han olvidado. Por otro lado, este penal ha entrado en la historia, es mi momento de gloria. Pero mi misión aquí, en este mundo, siempre ha sido ante todo divertir a la gente a través del fútbol y eso fue lo que siempre traté de hacer.

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