Un épico Atlético de Madrid se mete en la final de Champions

El gol de Griezmann y unas enormes dosis de sufrimiento permiten a los de Simeone eliminar a un Bayern que puso a los rojiblancos contra las cuerdas


El Atlético de Madrid se ha clasificado para jugar la final de la Liga de Campeones pese a perder por 2-1 con el Bayern de Múnich en el partido de vuelta de las semifinales. Un gol de Antoine Griezmann en el segundo tiempo y unas enormes dosis de sufrimiento por el empuje y calidad de los alemanes permitieron a los de Simeone alcanzar la final de Milán, tras hacer valer el 1-0 de la ida.

El Bayern igualó la eliminatoria con un gol de falta en el minuto 31 de Xabi Alonso, y tres más tarde dispuso de un penalti, pero el disparo de Thomas Müller lo rechazó el meta esloveno Jan Oblak, uno de los grandes héroes del Atlético. En la segunda parte el equipo de Diego Simeone adelantó la líneas y fruto de ello llegó en el minuto 54 el tanto del empate, obra de Antoine Griezmann tras un precioso pase de Fernando Torres, aunque en fuera de juego. En el 74 el polaco Robert Lewandoswki anotó de cabeza el 2-1 para el Bayern, y diez después Fernando Torres marró el segundo penalti del día. El marcador ya no varió más y el Atlético de Madrid, pese a la derrota, se clasificó para su segunda final en los últimos tres años.

Dos momentos determinantes, un penalti parado por Oblak y una contra culminada por Griezmann, lanzaron a un irreductible Atlético hacia Milán. Otra gesta del conjunto rojiblanco, que demostró de nuevo mérito y cualidades indiscutibles: compite como nadie; corre más que nadie; no se rinde nunca; es un equipo insistente y potente, muy trabajado, pero también tiene jugadores de un talento individual indudable, como el que demostró Oblak, o sus delanteros Griezmann y Torres en el contragolpe que supuso el 1-1.
El Atlético se superó de nuevo a sí mismo, desde una reacción rotunda. Cuando peor intuía el encuentro, igualada la eliminatoria desde el minuto 31 y sostenido instantes después por un penalti parado por Oblak, la reanudación fue otra historia, otro ejercicio concreto y contundente de los de Simeone. La primera jugada, nada más sacar de centro, fue de intimidación del Bayern -a Fernando Torres se le abalanzaron cuatro futbolistas para la presión-, las siguientes fueron de tanteo entre ambos, con un par de tiros lejanos en cada portería, y después de acecho para la defensa del Atlético, agarrado entonces a su firmeza atrás.

Todo en un escenario imponente, por la intensidad del partido, por el alto voltaje del equipo alemán, por la tensión, por la batalla por cada pelota, por unas cuantas fricciones y por la amplitud y la posesión del conjunto local. No le importó en exceso al Atlético, que le concedió el balón, pero poco más en un rato. Sólo hubo una grieta en media hora en la retaguardia rojiblanca, solventada por Jan Oblak, agigantado de nuevo ante el polaco Robert Lewandowski, sujetado al control y las ayudas del equipo madrileño, al que una jugada fortuita castigó con el 1-0: una falta lanzada por Xabi Alonso, un toque decisivo en el uruguayo Giménez y el gol.

Un encuentro de tal dimensión y un rival de tanto poder ofensivo no permiten ningún error. Ni una sola falta al borde del área, la que equilibró la eliminatoria en el minuto 31. Un golpe al que siguió otro impacto; un agarrón en el área de Giménez, de los que hay muchos y se pitan pocos. El turco Cüneyt Çakir lo señaló, Müller lo lanzó, Oblak, sensacional, lo paró y el Atlético sobrevivió. Era el minuto 34, un momento decisivo y un partido estresante para el conjunto rojiblanco, porque el Atlético sufría desde su nula salida ofensiva. No se estiraba hacia el campo contrario, con toda la inquietud que eso conlleva, con el efecto rebote que causaba en el Bayern, de nuevo, una y otra vez, perfilado hacia su ataque. 

Hasta el descanso, hasta que lo solucionó el Atlético, movido su banquillo con la entrada del belga Yannick Carrasco, más presente ya en terreno rival, por extensión menos apurado atrás, y revitalizado de la mejor forma, desde el gol, desde una pared entre Griezmann y Fernando Torres culminada con un zurdazo del internacional francés, en posición dudosa cuando recibió el pase final del madrileño.

Un contragolpe vertiginoso, una conexión estupenda entre ambos atacantes y más de media eliminatoria, la final de Milán a la vista, cada vez más cerca, en el minuto 53; aún mucho por jugar y por ganar, pero el panorama ya era muy distinto. No llegaba tanto el Bayern, sí lo hacía el Atlético, con un disparo de Juanfran, hasta el tramo final, hasta el 2-1 de Lewandowski a pase de Arturo Vidal. Sufrir para ganar. No le quedaba otra al Atlético, que falló un penalti que no había sido -Javi Martínez derribó a Torres fuera del área- en el 83, que resistió de nuevo en su área, con un par de intervenciones más de Oblak y que disputará el próximo 28 de mayo su segunda final de la Liga de Campeones en dos años. Una hazaña.

Ficha técnica

2 - Bayern de Múnich: Neuer; Lahm, Javi Martínez, Boateng, Alaba; Xabi Alonso, Vidal; Douglas Costa (Coman, m. 73), Müller, Ribery; y Lewandowski.
1 - Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Giménez, Godín, Filipe; Saúl, Gabi, Augusto (Carrasco, m. 46), Koke (Savic, m. 93); Griezmann (Thomas, m. 82) y Fernando Torres.
Goles: 1-0, m. 31: Xabi Alonso, de falta directa desviada por Giménez. 1-1, m. 53: Griezmann culmina una pared con Torres. 2-1, m.74: Lewandowski, de cabeza a pase de Vidal.
Árbitro: Cüneyt Çakir (Turquía). Amonestó al visitante Giménez (m. 33).

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