El Atlético golpea al Bayern y resiste su asedio para tomar ventaja en las semifinales

Efe

DEPORTES

Un espectacular gol de Saúl abre la puerta de la final de Milán para un Atleti que hizo un gran ejercicio defensivo en el segundo tiempo

27 abr 2016 . Actualizado a las 22:57 h.

Un golazo sensacional de Saúl Ñíguez en el minuto 10 abrió el camino del Atlético de Madrid hacia la final de la Liga de Campeones, aún pendiente de alcanzar la cima en el duelo de vuelta en el Allianz Arena, tras un ejercicio apabullante al inicio y de resistencia después para doblegar al Bayern de Múnich. El despliegue rojiblanco fue muy potente; poderoso en ataque en el primer tramo, el del 1-0 [Así lo contamos], y enorme defensivamente en el segundo tiempo, con dos balones al poste, uno para cada equipo, y con una valiosa ventaja final para el Atlético en el primer duelo: una victoria, un gol a favor y ninguno en contra a la espera de Múnich.

El Atlético lo tenía muy claro. Había una prioridad por encima de todas: ganar. No había mejor fórmula para la vuelta. Ni una sola duda. Ni en ambición, formidable desde el primer minuto, ni en esa intensidad ingobernable, ni en su presión, ni en un inicio tan potente y tan incontestable para el Bayern, incrédulo ante tanta agitación. El conjunto rojiblanco quería un gol sí o sí. No había otra perspectiva en su pizarra desde el vestuario ni en su actitud sobre el terreno de juego, impetuosa, descomunal como la cita que tenía ante sí. Lo intentó Saúl Ñíguez y después Fernando Torres con una jugada individual, mientras el Bayern sentía un agobio constante.

En esas circunstancias, estresantes para el equipo alemán, una y otra vez limitado a su parte del campo, una y otra vez atascado en pases que sí o sí terminaron  en el muro en tres cuartos del bloque madrileño, Saúl propuso y culminó una acción personal asombrosa. Desbordó a un rival, después a otro, a otro y a otro más. Ya dentro del área, sorteados cuatro adversarios, se perfiló para lanzar un tiro sutil, con la izquierda, al otro palo, fuera del alcance de Manuel Neuer entre la explosión de la grada por un gol y una jugada espectacular de un futbolista de tales condiciones, por potencia, por regate, por fortaleza, por capacidad goleadora...