La querella «tramposa» de Villar

Es consciente de que su acción judicial contra Cardenal carece de fundamento, pero sabe que puede ser admitida y que eso apartaría al secretario de Estado unos meses


Redacción / La Voz

La estrategia de Villar es diáfana. Ha elegido una línea agresiva que le está dando réditos por el momento con el TAD, a cuyos miembros (a algunos por lo menos) ha asustado impidiendo la apertura de un expediente disciplinario al presidente de la Federación Española de Fútbol.

Pero con ser importante la intimidación a los componentes del Tribunal Administrativo del Deporte, es más relevante lo que pretende con la querella por prevaricación que ha interpuesto contra el secretario de Estado para el deporte, Miguel Cardenal. Villar intenta por todos los medios que Cardenal se aparte o sea apartado de su camino. En este sentido, su acción judicial es lo que en ámbitos jurídicos se denomina querella instrumental. Una querella tramposa que usa quien pretende coger caminos más cortos para lograr un fin y doblegar a la autoridad. Si el interesado, en este caso Villar, quiere que no se le abra un expediente, va al juzgado y denuncia una prevaricación.

Obviamente, si la prevaricación no ha existido, como todo apunta en este caso, todo quedará en nada. Pero Villar juega la baza de que el juez decida abrir diligencias para estudiar el tema. En este momento Cardenal podría ser imputado (investigado, ahora) y quedaría descabalgado del proceso. El secretario de Estado ya no podría participar del procedimiento contra Villar. Y esta situación podría prolongarse durante meses. Y aunque tiempo después se archivara la querella, Villar ya habría conseguido el objetivo. Pero su querella tramposa va más allá. Si el juez no la admite, el presidente de la federación tampoco perderá gran cosa. Habrá sembrado dudas sobre Cardenal, habrá asustado a los miembros del TAD y además no perderá dinero porque los abogados y procuradores se los pagará la federación.

Jugada de manual

La jugada es de manual, dicen los expertos. Tan dudosa en su recorrido como en su ética, tiene sin embargo otro efecto positivo para Villar. El dirigente pretende hacer ver tanto a sus adversarios como a sus seguidores que está más fuerte que nunca. Ahora que atraviesa el momento más delicado de sus 28 años al frente de la federación, quiere hacer ver especialmente a los presidentes de las territoriales, que no hay futuro sin él al frente.

Sobre la querella contra Cardenal se manifestó Tebas, quien la calificó de chantaje: «Tengo la seguridad de que la querella es un chantaje, presentar una querella con una copia a última hora sobre la mesa... ». Además, manifestó su sorpresa por la tardanza del TAD en decidir si expedienta o no a Villar: «Más que presiones, con una situación de esta importancia y calado mediático quizá no estén preparados. Debe ser ?A? o ?B? pero no puedes ir retrasando esto. No debe ser tan difícil emprender un expediente. Hay unas pruebas, y no veo por qué deben tener duda», señaló .

Por otro lado, cabe recordar que Cardenal no es el primer secretario de Estado que lleva a Villar ante el máximo órgano de la justicia deportiva. En su momento, lo hicieron Lissavetzky y Gómez Angulo. Pero con ambos acabó llegando a puntos de encuentro y a ninguno llevó a los tribunales. Con Cardenal le está resultando mucho más difícil, porque es el único secretario de Estado que se ha atrevido a fiscalizarle las cuentas y a exigirle que cumpla las leyes.

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