Merino despierta al Betis

Se sentó en el banquillo tras la destitución de Pepe Mel y ha logrado que el equipo ya sueñe con mirar a Europa


redacción / La voz

Parecía un trauma, una decisión que acabaría por hacer saltar en pedazos al Betis. Sin haber llegado a tocar los puestos de descenso, el hombre que había firmado el milagroso regreso del equipo andaluz a Primera salía por la puerta de atrás. Pepe Mel, con el que incluso la grada había perdido la memoria, era historia. El club recurrió a un hombre de la casa para reparar la vía de agua. A alguien que se pudiese quemar en los dos primeros partidos que tenía por delante: visita al Madrigal y el Real Madrid en el Villamarín. Pero Juan Merino lo hizo mejor de lo esperado. Dos empates en estos partidos de altos vuelos. Y el consejo decidió esperar. Incluso lo ratificó hasta junio, aunque él nunca se fio de la palabra de los dirigentes. Ni siquiera hoy se fía. Con una sola derrota en nueve encuentros y el Betis escalando hacia Europa.

«Me es igual lo que tengan pensando, lo que quieran hacer. Ver el compromiso de los jugadores es una recompensa grande. Están llegando los resultados, pero no pienso en si salgo reforzado o no. Es muy difícil ser entrenador en Primera, yo tengo esa suerte, y además en el club al que siento», dijo poco después del triunfo de ayer ante el Granada por 0-2. Su fórmula para el éxito no es novedosa, pero está de moda: limpiar a todo el que ahorraba un metro de esfuerzo, una sola gota de sudor.

Un lateral total para Valverde

De Marcos es una de las piezas fundamentales en el esquema de Ernesto Valverde, el hombre que le da profundidad a la banda derecha y ayer lo volvió a demostrar frente al Sporting de Gijón, donde el Athletic ganó 0-2. De Marcos sacó nota en el encuentro. Sobre todo en una acción que define todas sus virtudes, la del segundo tanto de su equipo. Encontró un boquete por la banda derecha y hacia allí llegó el balón con un pase filtrado. A ese envío le sucedió su colección de poderosas zancadas y en cuanto olió el balcón del área se sacudió la pelota con un disparo cruzado ante el que nada pudo hacer Cuéllar. Para este Athletic en plena ebullición, De Marcos en muchas ocasiones significa el principio y el final.

Regresó por la izquierda

Aunque fue por poco tiempo el sábado Zidane cumplió el anhelo de la afición del Madrid. Cuando el conjunto blanco ya goleaba al Celta, dio entrada a Gareth Bale, recuperado de su recurrente lesión en el sóleo de ambas piernas. Entonces el francés dispuso que se ubicase en la banda izquierda. Había casi más gente interesada en verlo desplegarse por ese costado, el que se antoja natural para él, que en que estuviese de nuevo sobre el césped. Es cierto que no era la primera vez que lucía por ahí, en dos acelerones demostró que no hay debate: en ese puesto es dinamita.

Vuelve a coger vuelo

Al principio de la campaña pasada, cuando el Barça no despegaba Munir fue una de las grandes sorpresas. Hasta tal punto que lo hicieron debutar con la absoluta de España. Era su blindaje. Pero luego se fue quedando en el olvido. Su actuación ayer en Gijón le ha vuelto a dar vuelo.

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