Jorge Lorenzo consolida su favoritismo al título

Los test de pretemporada en Catar confirma al vigente campeón del mundo como máximo favorito y rival a batir


A la temporada más intensa de los últimos años le ha seguido la pretemporada con más incógnitas. El cambio de proveedor de neumáticos -de Bridgestone a Michelin- y la llegada de la electrónica única han aportado dos variables que han elevado el nivel de exigencia en el trabajo de los equipos y de las fábricas. Desde hace mucho tiempo el neumático ha adquirido la consideración de elemento central en el desarrollo de una moto. Y es que, al final, todo pivota en lograr sacar el máximo rendimiento a los compuestos que calzan las MotoGP. En cuanto a la electrónica, el nivel de sofisticación que había ido alcanzando en los últimos tiempos forzó al promotor a decir basta para tratar de limar las diferencias entre los todopoderosos equipos oficiales de fábrica -que, además, se garantizan siempre a los mejores pilotos- y los equipos satélite, que tienen que hacer malabarismos económicos para completar los presupuestos que les permitan completar de manera solvente una temporada de la máxima competición de las dos ruedas. Estas novedades han obligado a un trabajo exprés en los boxes -contando con que las estructuras oficiales siempre cuentan con un grupo de ingenieros mayor y mucho más preparado para afinar la puesta a punto del nuevo sistema- con sólo doce días de entrenamientos, aunque algunos añadiesen alguna jornada más. Después del arranque inicial en Valencia nada más finalizar el Mundial 2015, y del trabajo extra en noviembre en Jerez y Malasia de Honda, Suzuki y Ducati, los tres tests conjuntos de febrero y marzo han dado pistas sobre cómo puede ser la nueva campaña. Sí, pistas, porque cada circuito nuevo va a necesitar que se reinicie el trabajo en las motos con la información de lo probado en invierno, algo que no siempre sirve -teniendo en cuenta que en las pruebas de pretemporada se cuenta con tres días y con unas siete horas por jornada de trabajo en pista, mientras que en un gran premio apenas hay cinco sesiones de menos de una hora cada una y con demasiado en juego como para andar con experimentos-.

La lectura de lo visto a principios de febrero en Malasia, a finales de ese mes en Australia y esta misma semana en Catar incide en la buena situación con la que Jorge Lorenzo comienza el campeonato. Con pequeñas dudas con alguno de los compuestos delanteros, el campeón del mundo comenzará la defensa de su título habiendo aplastado a sus rivales en Sepang y habiendo mostrado un nivel muy alto en los pasados miércoles, jueves y viernes. De Losail salió con el mejor crono a una vuelta -cinco décimas más rápido que el segundo mejor registro, el del británico Scott Redding (Ducati)- y siendo de los pocos pilotos en completar una simulación de carrera en el escenario en el que comenzará el campeonato.

También hicieron esta prueba otro de los pilotos de Yamaha, Pol Espargaró, y Michele Pirro, sustituto en Ducati del lesionado Danilo Petrucci -la del español con un resultado mucho más sólido que el del italiano, incluso no muy alejado de Lorenzo-. Esto como mínimo invita a pensar que, en Losail, Yamaha sabe cómo se puede comportar su moto en carrera, un hecho importante teniendo en cuenta que falta por entender cómo se comportarán las motos y los neumáticos con la acumulación de estrés. También Valentino Rossi se atrevió con una tanda larga -14 giros-, con un buen resultado-, así como Andrea Iannone -17- con alguna sombra más sobre el comportamiento de la velocísima Ducati en la distancia de carrera -22 vueltas-. A partir de ahí, Catar constató el potencial de la moto italiana a una vuelta, con los citados Redding y Iannone, o con otros como Andrea Dovizioso y Héctor Barberá, así como el de Maverick Viñales y su Suzuki, y los problemas de Honda personificados en Dani Pedrosa, muy gris durante la pretemporada.

Aunque de esta mala sensación con la moto japonesa escapó a última hora del último día Marc Márquez, que respiró aliviado -a la espera de que lleguen otros circuitos- con una solución in extremispuesta en práctica por su equipo técnico. Márquez sufrió una caída en su vuelta número 12 -abundaron los incidentes en el último día de pruebas-, lo que le obligó a permanecer en el box durante más de hora y media. Después salió a pista y pudo rodar detrás de Lorenzo, que al estar inmerso en su simulación de carrera no pudo cortar para no dar pistas a su rival. Una información que le sirvió para un ulterior cambio en su moto que le permitió completar una última tanda poderosa con la que salió con una sonrisa de un test en el que pintaban bastos. «Tengo que agradecer muchísimo el trabajo a mi grupo, porque han hecho cambios radicales en la moto que han funcionado: hemos salvado el test in extremis, en las últimas salidas», narró un sonriente Márquez, que ahora sí que se ve con opciones de pelear por todo en la primera carrera del año. «Si la carrera fuera mañana podría luchar por el podio. Por la victoria no me atrevo a decirlo». Para ese primer puesto, visto lo visto, Lorenzo sigue siendo el máximo favorito. Aunque, en este 2016, los pronósticos, por lo menos al inicio, tendrán que ser más cautelosos que nunca.

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