El hombre de los sorteos da el salto

Políglota, hincha del Inter de Milan y experto en los despachos, así es el nuevo jefe del fútbol


zúrich / colpisa

Para muchos, el rostro de Gianni Infantino (Brig-Glis, 1970) es familiar por su papel de conductor de los sorteos de la Liga de Campeones y de las grandes competiciones de la UEFA: este suizo-italiano políglota, número dos del fútbol europeo, es desde ayer el gran rostro de la FIFA. «No soy el candidato de la UEFA. No soy el candidato europeo, soy el candidato del fútbol», aseguró con ambición al término del Comité Ejecutivo de la UEFA de enero, que le dio el pleno respaldo de su organización.

El fútbol europeo iba a apostar todas sus cartas a Michel Platini, su presidente, pero esa vía se vio cortada con la suspensión de ocho años del exfutbolista francés, tras conocerse el cobro sospechoso de 1,8 millones de euros en el 2011 de parte de Joseph Blatter, presidente de la FIFA y también suspendido ocho años por el mismo motivo. Infantino fue incluido por sorpresa en octubre en la lista de aspirantes, en el último momento, como teórico plan B en caso de que Platini no pudiera presentarse a las elecciones, como finalmente ocurrió.

Y el escudero de Platini aprovechó su oportunidad para ser el hombre más poderoso de los despachos del fútbol, no sin antes desear públicamente que el exjugador de la Juventus pueda «limpiar su nombre» lo antes posible. Antes de saber qué ocurría con el caso Platini, Infantino se lanzó de lleno en su precampaña electoral, multiplicando los viajes y los contactos para garantizarse el máximo de apoyos posible, algo que no sentó bien en el entorno del presidente de Platini, que vio en sus maniobras un exceso de ambición, pero que finalmente ese movimiento resultó decisivo, porque logró aglutinar votos de los cinco continentes.

Hasta ahora, este hombre calvo, con la cabeza afeitada era conocido sobre todo como el hombre simpático y de buen humor que dirige los sorteos de la Champions haciendo gala de su conocimiento de lenguas: habla con fluidez el inglés, el francés, el alemán, el italiano y el español -su discurso del primer día en el comité extraordinario estuvo trufado de constantes cambios de idioma, como un gesto para mostrarse cercano con todas las confederaciones y una virtud que a sus 45 años contribuyó de nuevo a llevar a un suizo al sillón presidencial, después de la etapa de Blatter, inhabilitado y ya con casi 80 años-.

Infantino nació en Brig-Glis, curiosamente a unos 10 kilómetros de Viège, la localidad natal de Blatter. Los primeros contactos deportivos de Infantino, hincha del Inter de Milan, fueron como secretario general del Centro Internacional de Estudio del Deporte (CIES) de la Universidad de Neuchâtel, antes de ser asesor de diversas entidades, entre ellas las ligas de fútbol de España, Italia y Suiza.

Su desembarco en la UEFA

Infantino entró en el organismo que rige el fútbol europeo en el año 2000, como encargado de cuestiones jurídicas y comerciales. En enero del 2004 fue nombrado ya director de la división jurídica de la organización. Durante esa etapa, subraya su currículo oficial de la UEFA, «estableció estrechos contactos con la Unión Europea, el Consejo de Europa y las autoridades gubernamentales». Fue nombrado secretario general adjunto de la UEFA y alcanzó por fin la secretaría general en 2009. Desde ese cargo ha tenido un papel muy importante en el fútbol europeo y ha impulsado proyectos como el del fair play financiero de los clubes (no gastar más de lo que se ingresa), uno de los buques insignia de la UEFA en los últimos años y la lucha contra los fondos de inversión.

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