«Baby bum» en el trial gallego

Tres quinceañeros toman el poder en la máxima categoría autonómica


vigo / la voz

Cualquiera que vea la clasificación de la categoría máxima del trial gallego creerá que se trata de un juego de niños. En la localidad ourensana de Entrimo el pasado fin de semana se disputó la primera prueba del campeonato autonómico y en la primera categoría sénior (TR1) se subieron al podio tres imberbes quinceañeros que dejaron boquiabiertos a los espectadores que se dieron cita. Y por qué no decirlo, al resto de pilotos que les doblaban o triplicaban en edad. Gabriel Marcelli, el piloto de O Rosal, el coruñés Alén Damil y el de Aldán, Martín Rioboo, sumaban entre los tres 45 años, muchos menos que el gran veterano del trial gallego, Ángel Leirós.

El más precoz es Martín Rioboo, que con sus trece años recibe el apodo de El Volador, pero no mucho mayores son Alen Damil y Gabriel Marcelli, ambos con dieciséis. De hecho, por edad deberían estar participando todavía en la categoría juvenil, pero su precocidad les lleva a abordar las zonas de mayor dificultad, donde los adultos no consiguen llegar.

Martín, Gabriel y Alén siguen la senda del monstruo del trial gallego, Jorge Casales, que fue el campeón del mundo júnior más precoz y también el más joven debutante en el mundial absoluto. Casales ya jubiló en su día en Galicia a los sénior de su época, donde había buen nivel con los hermanos Suárez de Boiro y Toñín Alfonso. Y al marcharse Casales a Cataluña, tras su fichaje por Gas Gas, quedó un vacío que en solo un par de años han sabido llenar los baby bum actuales.

Los tres quinceañeros de élite gallegos simultanean además sus actuaciones en Galicia con la participación en el Campeonato de España, en el que Gabriel Marcelli milita además en la categoría TR2, una segunda división en la que no hay chavales tan jóvenes como él. El de O Rosal además está en el equipo oficial de la RFME (Real Federación Motociclista España) con el que debutará este año en el campeonato europeo y mundial. Al precoz rosaleiro ya le sigue con atención también la marca Montesa, con la que compite Toni Bou, que le ha cedido moto y le respalda técnicamente.

Un trabajo intenso

Pero todo esto no es fruto de la casualidad. Desde la Federación Gallega de Motociclismo se ha cuidado mucho a las categorías inferiores del trial, realizando pruebas para alevines e infantiles, que ya desde los seis años pueden disputar campeonatos sobre pequeñas minimotos, ayudados por sus padres que ejercen de mochileros. Así, detrás de la generación de Marcelli, Alén y Rioboo ya comienzan a emerger niños que apuntan maneras y garantizan la continuidad.

El propio Gabriel Marcelli lo dice claro: «Aquí en Galicia, desde pequeños, vamos subiendo de categoría año a año, mientras en otras regiones españolas los niños se quedan hasta agotar la edad en la misma categoría. A veces es difícil y te ves superado por las zonas, pero al final es la única manera de coger nivel y salir para adelante».

Está claro que las condiciones de Galicia, con mucha montaña y humedad, facilitan el aprendizaje para los niños trialeros. Pero también pesa la tradición. De Pedrafita para acá hay trialeros desde la década de los sesenta. Y buenos, además.

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