Un duelo de verdad


Nadie puede decir que el Obradoiro no cumplió frente a un rival poco propicio para dejarse sorprender, un Baskonia al que Perasovic aprieta hasta la extenuación, un grupo para el que defender es una exigencia innegociable y que eleva hasta el límite el listón arbitral. Pudo haber bajado los brazos el Obradoiro cuando Causeur fabricó para el equipo vasco una cómoda renta o cuando Hanga, en el mejor partido que se le recuerda, martilleaba el aro gallego, pero en el particular spanglish de Moncho Fernández no existe la palabra rendición. La bronca a Haws, el carácter de un joven de 18 años -Santi Yusta- que crece cada día y las continuas trampas tácticas del Obradoiro le dieron opciones para firmar la sorpresa de la Copa, para derrotar a un rival con un potencial claramente superior. En el día en que era necesario que todos dieran un paso adelante, a Waczynski le pasó factura la ansiedad, en una cita que tenía marcada en su calendario. Todo lo contrario que a McGrath, Triguero, Brown, Yusta... A Moncho Fernández hay que agradecerle el esfuerzo para que su equipo protagonizara el duelo de la Copa, el partido más intenso de una competición excepcional. Pese a caer en cuartos, el Obradoiro ha competido, ha puesto contra las cuerdas a uno de los equipos más en forma del baloncesto europeo, a un conjunto que en las últimas semanas había ganado al CSKA, Barcelona y Real Madrid, en la Euroliga, y que había infligido la primera derrota de la temporada al Valencia. Ninguno le exprimió tanto como ayer el Obradoiro.

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