El Betis aguanta el asedio del Real Madrid

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MARCELO DEL POZO | Reuters

Adán evitó la victoria del equipo de Zidane en el estreno del francés a domicilio

24 ene 2016 . Actualizado a las 22:53 h.

Tenía que ser quien fuera suplente de Casillas y titular efímero de José Mourinho, ahora capitán del Betis, quien se encargase de frustrar al Real Madrid en el Villamarín en el estreno de Zinedine Zidane a domicilio. Después de que el Madrid fuese a remolque durante 70 minutos y del polémico empate de Benzema, ya que James se encontraba en fuera de juego cuando recibió antes de asistir al francés, Adán se convirtió en pesadilla para los blancos, al evitar una victoria por la que el equipo de Zidane no dejó de pelear hasta el último minuto, y con buen fútbol en la recta final después de tanto atasco y confusión. Adán salvó tres goles en el segundo tiempo e impidió el triunfo madridista, que no encontró la claridad, la velocidad ni el buen juego hasta el segundo tiempo, cuando volvió a tirar de actitud y orgullo, aunque se quedó corto, porque el empate es insuficiente para soñar con la Liga.

Aunque tras el descanso sólo hubo un equipo, el blanco, salió bastante más enchufado que el Madrid en el inicio el Betis, valiente y al ataque en los primeros minutos ante un rival que era muy superior que sin embargo se vio muy pronto golpeado por una espectacular volea de Cejudo. El golazo llegó tras una internada de Rubén Castro que provocó un despeje de Keylor Navas y, tras un rechace, Cejudo se sacó una derechazo que limpió las telarañas de la escuadra y dio alas al conjunto verdiblanco y a su afición, que ya se había olvidado de que su equipo fuese por delante en el marcador. Al Real Madrid comenzaba casi desde el principio a remar contra corriente, pero no fue capaz de superar la presión, el sacrificio colectivo y el bajón físico del Betis hasta el ecuador del primer tiempo. El despliegue defensivo del equipo de Juan Merino durante más de veinte minutos maniató a un Real Madrid lastrado en la banda derecha del tridente ofensivo, con James desconectado, y también por la izquierda del medio campo, con Isco también muy apagado y sin atreverse a desequilibrar.

Las únicas asociaciones en ataque las ponía Benzema, moviéndose de lado a lado, entre líneas, e intentando jugar al primer toque, que era lo que necesitaba el Real Madrid para sorprender ante el orden bético. Cristiano Ronaldo tampoco estaba nada bien, y el equipo de Zidane acusaba la falta de movilidad y fluidez ofensiva, con el Betis destruyendo cualquier intentona visitante. Así, el conjunto verdiblanco apenas permitió más de una ocasión clara al Madrid, un remate lamentable de Cristiano con la derecha a la media hora, cuando los blancos ya habían tomado el control del juego, aunque se veían incapaces de reflejar su dominio en el marcador. Cierto es que el portugués también pudo ser objeto de un penalti al cuarto de hora, pero la pena máxima clara que se tragó Martínez Munuera fue el pisotón por detrás del inconsciente Petros a Benzema a diez minutos del descanso.