El penúltimo salto de Javier Illana 

El saltador español padece una enfermedad degenerativa que le afecta a la columna y que le ha llegado a inmovilizar 


Al saltador español Javier Illana le requisaron el pasado mes de diciembre en el aeropuerto de Canadá los medicamentos con los que combate la espondilitis anquilosante que le fue detectada el pasado año, una enfermedad degenerativa que ataca los huesos de su columna vertebral. Durante un mes, el deportista madrileño se vio privado del tratamiento. Y, sin él, los efectos de la dolencia volvieron a acentuarse sobre la espalda. «Me dolía sentado, me dolía tumbado, me dolía de pie. Las veinticuatro horas del día. Incluso me despertaba en mitad de la noche con dolor. Era muy agobiante», relató Javier Illana, plata en las Series Mundiales de la FINA en 2013.

Entre diagnósticos fallidos, antes de la detección de la enfermedad, el saltador se vio inmovilizado por el dolor y apartado de la competición entre los meses de febrero y octubre. «De estar entrenando seis horas al día, pasé a no poder hacer nada», explicó. Ese periodo de inactividad le permitió resumir su biografía en las 89 páginas que completan No es el cuerpo, es la mente (Editorial Alienta), el libro donde asume que ya no podrá «entrenar al mismo nivel que antes» ni ser el deportista que un día fue.

La negación de su condición de saltador en activo llegará presumiblemente, si logra la clasificación, después de los Juegos de Río 2016, donde Javier Illana espera poder contabilizar su cuarta participación olímpica tras competir en Atenas, Pekín y Londres. «Me quiero despedir sobre un trampolín», remarcó el saltador de Leganés, de 30 años, antes de aceptar que cuando llegue ese día lo pasará «bastante mal». «Dejaré algo atrás algo muy importante, una etapa de mi vida que me ha acompañado desde que tenía ocho años. No sé lo que me va a deparar el futuro, pero lo bonito de la vida es la incógnita de lo que viene después. Para eso nos preparamos», agregó.

Doce veces campeón de España y sexto en los pasados Mundiales de Barcelona, Illana confía en que la nueva etapa que pronto iniciará alejado de los trampolines -quizás como entrenador, quizás como presentador de televisión- le guarde «los mismos éxitos y logros» que acumula como deportista.«Me ha costado llegar adonde he llegado pero me siento muy orgulloso. Conseguí estar en el top mundial, gané muchos amigos y también muchos abrigos, porque a veinte grados bajo cero es difícil vivir», bromeó sobre su estancia en Canadá.

El sacrificio realizado a miles de kilómetros de Madrid, sin embargo, no fue suficiente en el desafío de coronarse como el mejor del mundo en su disciplina. «Mykhaylo Ugriumov (su entrenador) y yo teníamos objetivos muy ambiciosos. Él siempre pensaba en lo más alto y creía que yo iba a ser campeón del mundo algún día. Tenía las cualidades pero por circunstancias no he podido conseguirlo», lamentó.

Consciente de que algunos de los retos deportivos que antaño se propuso no los podrá cumplir, Javier Illana se mostró «satisfecho» y «orgulloso» de lo conseguido. Su palmarés, no obstante, lo encumbra como el mejor de la disciplina en España. «Ahora mi objetivo en la vida será poder hacer algo más por los saltos, para que sea un deporte mejor y haya mejores saltadores que yo en España. Digamos que yo he sido el principio pero no seré el final», sentenció. 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Tags
Comentarios

El penúltimo salto de Javier Illana