Un árbitro gallego al abrigo de los Andes

Jorge Cabido Suárez se fue a Perú en busca de trabajo y ya ejerce como trencilla


A Coruña / La Voz

Jorge Cabido Suárez (Sada, 1991) es uno de tantos gallegos que han optado por coger las maletas en busca de un futuro mejor. Árbitro adscrito al colegio de A Coruña desde el año 2013, pidió una baja temporal para emprender esta nueva aventura. «Actualmente estoy buscando trabajo en mi área, que es la educación primaria, sobre todo educación fisica, y además disfruto de la familia. Ahora mismo vivo en Lambayeque y la verdad es que es un sitio tranquilo y el lugar ideal para cualquier amante de la cultura peruana. No podemos obviar que muy cerquita tenemos unos balnearios espectaculares como es el de Pimentel», explica. «El motivo real de estar en Perú es la oportunidad de trabajo que en España no tengo», añade.

Pese a estar en el extranjero, Jorge no se olvida de su otra pasión, el fútbol, y más concretamente el arbitraje. Se marchó en agosto a hacer las Américas pero hasta hace unas semanas no consiguió volver a ejercer como árbitro: «no fue fácil ya que no hay mucha información en la red y la que hay no es valida», lamenta. «Pero al final ya pude arbitrar una mañana siete partidos de Fútbol 7 a través de la Federación de Fútbol Peruana, y esto fue el 8 diciembre, cuando conseguí contactar con los directivos del arbitraje aquí», explica.

Aunque suele decirse que el lenguaje del fútbol es internacional, lo cierto es que Cabido Suárez tuvo que adaptarse al nuevo escenario. No es lo mismo dirigir un partido de niños en América que en Galicia. «En el fútbol base de Perú no existe el Fútbol 8 sino que siguen con el Fútbol 7. Yo, como siempre arbitré fútbol 8, supuse que las reglas eran las mismas, pero un compañero que vino conmigo ese día me comentó que aquí no había tiros libres indirectos, que había que parar el partido para realizar cambios y algunos detalles más que al menos, en A Coruña, no estamos habituados a hacer por cuestiones de agilizar el desarrollo del encuentro», reconoce.

En su debut, Jorge se sintió estrella por un día. Los árbitros, habitualmente acostumbrados a intentar pasar lo más desapercibidos posible, no suelen acaparar demasiado atención, al menos antes del encuentro. «La mayoría de niños y algún entrenador quisieron sacarse fotos conmigo. Creo que al ser yo más blanco que la nieve se quedaron sorprendidos y tenían que inmortalizar el momento», bromea, «pero la verdad es que el ambiente que se respiró ese día fue fantástico. Todos me hablaban, nadie insultaba a nadie, y la verdad es que se disfrutó de una buena jornada de fútbol. Estoy muy satisfecho», añade.

Pese a las buenas sensaciones, Jorge no descarta el retorno. Aunque no esté en Galicia, sigo colegiado en Segunda Autonómica. Pedí una baja temporal ya que mi estadía en Peru, en este primer viaje, no iba a ser permanente», advierte.

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