Han tenido que venir desde fuera a limpiarnos la casa por dentro


El caso Marta Domínguez había llegado a tal punto que producía hastío. El hastío de quien dilata hasta lo indecible una condena, que con los datos en la mano -por su claridad-, debería haber llegado hace mucho tiempo. Se vio implicada en la Operación Puerto en el 2006 cuando la Guardia Civil atribuyó a la atleta las bolsas y los planes ocultos tras el pseudónimo Urko. Fue investigada también en la Operación Galgo en el 2010 por tráfico y distribución de sustancias dopantes, aunque fue absuelta de todos los cargos ante la incredulidad de quienes habíamos escuchado las grabaciones policiales. Y por último, el laberíntico caso de su positivo por anomalías en el pasaporte biológico, siendo exculpada en España de manera sonrojante por algunos dirigentes deportivos, como Alejandro Blanco, presidente del COE. Y es que Marta Domínguez siempre se supo mover con soltura por el fango. Parecía, hasta que ha llegado esta sentencia -que no se puede recurrir-, que una mano negra protegía a la atleta.

Aunque desde un punto de vista estrictamente fisiológico su culpabilidad era manifiesta -razón por la cual los expertos de la IAAF recomendaron su sanción inicialmente-, su defensa consiguió enmarañar judicialmente el caso hasta tejer una intrincada red de recursos y alegaciones que ha demorado la sentencia inculpatoria del Tribunal Superior de Arbitraje Deportivo (TAS) casi 6 meses -cuando en otros casos, yo diría que más complejos como el de Alberto Contador, hubo un veredicto en apenas dos-. La defensa ha presentado informes exculpatorios tratando a la desesperada de explicar sus valores sanguíneos por un hipotiroidismo subclínico no diagnosticado o incluso atacando la mejor herramienta de la que disponemos actualmente para luchar contra el dopaje: el pasaporte biológico. Así, un perito de la defensa -el matemático José Peña-, trató en sus informes de desacreditar el método que ha permitido destapar a una de las grandes mentiras del atletismo español. El TAS no ha tenido la indulgencia ni la condescendencia de los tribunales españoles, donde la defensa de Marta Domínguez también había tratado de eternizar el caso.

Esta sentencia, los cándidos dirán que por casualidad, llega justo a final de la actual legislatura -Marta pertenecía a la cámara alta, el Senado- y apenas un día después de que el Partido Popular excluyese de sus listas a la atleta -había sido anunciada la nº 19 por Madrid- en lo que fue justificado por «motivos personales».

Llama la atención la defensa a ultranza del máximo dirigente de la Federación Española de Atletismo a esta escurridiza atleta, a pesar de que los organismos internacionales -IAAF y AMA- pidieran sanción ejemplar para un caso flagrante de pasaporte biológico anormal. Llama la atención que en España fuese absuelta de toda culpa alabando y calificando como «brillantes» los informes exculpatorios de la Doctora Rosa Vidal y el Dr. Cristóbal Belda. Llama la atención el tiempo que ha tardado el TAS en emitir su fallo... y, sobre todo, llama la atención -y muy negativamente si se me permite añadir- que hayan tenido que venir desde fuera a «limpiarnos la casa por dentro» parafraseando a la senadora, ahora sancionada.

Jordan Santos-Concejero es Doctor en Fisiología por la Universidad del País Vasco UPV/EHU

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