Una certeza y varias incógnitas


Emocionante es la única certeza previa al comienzo de esta nueva edición del US Open, y lo es, porque aún teniendo en cuenta el dominio y favoritismo claro de los que copan habitualmente durante los últimos años las victorias en los Grand Slam, hay varias circunstancias que plantean incógnitas: la primera el estado de forma de Novak Djokovic, lejos de su mejor momento y con un bajón anímico tras la desilusión de Paris. Su objetivo principal de este año ya no lo puede conseguir, pero aún así el serbio siempre es favorito al triunfo.

La segunda, como contraste, el gran estado de forma, de un impresionante Roger Federer, que con 34 años está pasando por uno de los mejores momentos de su fantástica carrera, y al contrario de Novak, con mas motivación que nunca para seguir engrandeciendo su palmarés. El problema para el suizo es afrontar un torneo de resistencia jugado a cinco sets.

Andy Murray es la tercera incógnita. El británico se encuentra capacitado para superar a sus rivales; tiene ritmo y condiciones para ello, pero está por ver si da el paso definitivo de sacar todo su potencial, de ser él el que vaya a por los partidos y no jugar tanto a la contra.

La cuarta es Rafa Nadal. El tenista balear afronta en Nueva York un examen muy importante para su futuro: comprobar si logra volver a ser competitivo con los grandes y volver a superar con solvencia a jugadores de menor estatus. Sus sensaciones fuera de la pista parecen buenas, pero habrá de refrendarlas en ella. LLeva demasiado tiempo sin lograr recuperar su forma de antaño, y una buena actuación en Flushing Meadows es necesaria, tanto para el tenis en general, como para su propia confianza y su futuro en particular. Y como incógnitas añadidas, la posibilidad del triunfo de un outsider, como fue Cilic el pasado año. Wawrinka y sobre todo el japonés Nishikori parecerían a priori las mas calificadas alternativas a impedir el mas que probable triunfo de uno de los eternos favoritos. El éxito del croata en la pasada edición, alimentará sin duda, las ambiciones de los que constituyen el grupo de jugadores tras los cuatro grandes.

Especial relevancia tiene este año la prueba femenina. El público norteamericano, en el peor momento de compatriotas destacados en el cuadro masculino, tiene la oportunidad única, de asistir al intento de una admirable Serena Williams de conseguir dos récords históricos que igualarían los logrados por Steffi Graf: ganar el Grand Slam, los cuatro grandes en el mismo año, y apuntarse el major número 22 en su excepcional carrera.

Que los precios de reventa de las entradas de las finales masculina y femenina estén prácticamente igualados, cosa que nunca había sucedido con anterioridad, reafirman la expectación que genera Serena. La remodelación de las instalaciones sobre todo en la central, la Arthur Ashe, la pista mas grande del mundo, suman alicientes al último Grand Slam del año, caracterizado por el bullicio y la grandiosidad, y que a partir de hoy generará el interés de todos los aficionados a las grandes citas del deporte.

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