La nueva era de Froome en el Tour

Una rutina espartana, clave en los triunfos del británico en la ronda gala que ayer acabó en París


parís / colpisa

¿Puede Chris Froome establecer una nueva jerarquía en el Tour de Francia? A los 30 años ha conseguido ganar la prueba por segunda vez. El primer Tour lo logró con 28 años, en el 2013, aunque quizá pudo haberlo conseguido antes, en 2012, el que fue a parar a Bradley Wiggins. A lo mejor el precio a pagar por ayudar al más inglés de los ganadores que ha tenido la carrera fue el poder dominar la prueba años después. Sky se ha convertido, desde que llegó al ciclismo en el 2010, en una factoría de vencedores que, de momento, debe de tener continuidad, o al menos intentarlo, con quien ha vencido este año. Desde el 2005, el Tour no ha tenido un dominador, un patrón como les gusta decir a los franceses. Los triunfos han estado muy repartidos. Desde el 2006, cuando venció Oscar Pereiro por descalificación de Floyd Landis, terminaron vestidos de amarillo Alberto Contador -en tres ocasiones-, Carlos Sastre, Cadel Evans, Bradley Wiggins, Vincenzo Nibali y Chris Froome, en dos ocasiones. Hay que matizar que el Tour de 2010 lo acabó ganando Andy Schleck, por el positivo de Contador.

Froome y su equipo, desde luego, parecen diferente. Mark Cavendish afirmaba el domingo pasado, hablando del que fue su equipo que «las cargas de trabajo a las que se someten, el tiempo que pasan concentrados en el Teide, lo que están fuera de su casa y de sus familias es algo que no todo el mundo puede aguantar. Yo desde luego, no lo aguanto». No es un problema solo físico. El desgaste es mucho mayor a nivel psicológico. En Sky hay corredores que se pasan el año entrenando en altura, corriendo o compitiendo. Su vida personal y su familia quedan en un segundo plano. ¿Hasta cuándo se puede aguantar así? Depende de las personas. Si hay algo que tienen en común Wiggins y Froome es la capacidad para soportar cargas y tiempo de trabajos brutales.

Nairo, el contrapunto

El único que parece capacitado para frenar a Froome es el colombiano Nairo Quintana. La de este año era un prueba ideal para él puesto que no había más contrarreloj llana que los 7.100 metros iniciales en Utrecht. Será complicado que se enfrente a un trazado más favorable. Cuando explotó en el 2013, con 23 años, Movistar decidió, con lógica, llevarle con una cierta comodidad, sin apretarle mucho. Le condujo al Giro para que se acostumbrase a tomar responsabilidades, le llevó a la Vuelta, con idea de ganarla, pero se cayó y vino a este Tour para vencer. La carretera ha dicho otra cosa, como el año pasado, cuando Alejandro Valverde parecía despedirse del podio del Tour con 34 años y a los 35 lo ha logrado. Nairo tiene potencial más que suficiente para ganar un Tour, pero no le va a ser fácil conseguirlo. Tiene años por delante para lograrlo frente a treintañeros como Froome, Nibali o Contador.

¿Pueden volver a ganar el Tour el italiano o el español? El líder del Astana es un ciclista valiente que seguirá sufriendo mucho en llegadas duras aunque esté al máximo de su forma. Ningún corredor ha conseguido imponerse en el Tour ocho años después de ganar el primero, salvo Gino Bartali, que lo logró diez años después. Es un período demasiado largo de tiempo para que no te pase nada, para no tener ningún tipo de problema. Contador es el mejor ejemplo. Anquetil ganó su primer Tour con 23 años y el último, con 30. Eddy Merckx se impuso en el primero con 24 años y logró el último con 29. Los datos no son optimistas para Contador.

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