Florentino quiebra la paz blanca

Antón Bruquetas Serantes
antón bruquetas REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

JAVIER LIZÓN | EFE

La salida de Ancelotti y el desencuentro con Ramos enturbian el futuro del Real Madrid

26 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando en junio del 2003 Florentino Pérez decidió que no renovaría a Vicente Del Bosque, un hombre especialmente apreciado por el vestuario, inició el camino que lo llevaría a dimitir de su cargo tres años más tarde. A partir de aquel momento, se entregó a la plantilla, a complacer a una constelación de estrellas que, sin el guía apacible que los había conducido a conquistar dos Champions, había perdido el rumbo. La situación actual del Real Madrid recuerda aquella que terminó con la primera etapa del presidente blanco, la que puso fin a la era de «Zidanes y Pavones».

Carlo Ancelotti

La brújula en la caseta. Tras el paso de José Mourinho, el técnico que Florentino considera más capacitado para regar de gloria las vitrinas del Santiago Bernabéu, Carlo Ancelotti sentó como un soplo de aire fresco. Su estilo pausado y elegante se amoldaba a la perfección de un club que siempre presumió de caballerosidad. El discurso de enfrentamiento con el Barcelona se rebajó y los clásicos empezaron a parecerse a partidos de fútbol. Y, sin aspavientos, el Madrid sumó en Lisboa la décima.

Pero, apenas un año más tarde y con una planificación deportiva puesta en cuestión desde todas las esferas, en las oficinas comenzó a irritar el paternalismo que el técnico italiano derrochaba con sus jugadores, sobre todo, cuando tocaba asumir un fracaso. Florentino Pérez, igual que había hecho con Vicente Del Bosque, decidió que había llegado el momento de despedirlo. El adiós de Ancelotti dinamitó la relación entre los futbolistas y Florentino. Poco antes de la rueda de prensa en la que el presidente anunciaba que había cesado al entrenador, los pesos pesados de la plantilla le habían pedido su continuidad.