Wawrinka espera rival en la final

Tenis El suizo superó a Tsonga, mientras que Djokovic y Murray reanudan hoy su duelo de Roland Garros con ventaja de dos sets a uno para el serbio y 3-3


REDACCIÓN / agencia

Todo parecía escrito para que Novak Djokovic soñase anoche unirse al club más selecto del tenis. Mandaba por dos sets, 3-2 y 15-40 frente a Andy Murray, cuando ya se le imaginaba a un solo partido de unirse a la lista de Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer y Rafa Nadal. Stan Wawrinka, verdugo de Jo Wilfred Tsonga en una primera semifinal atípica, disputada en unas condiciones extremas de calor, debía ser su rival mañana por la Copa de los Mosqueteros. Pero el partido estaba encarrilado, no finiquitado para el serbio. A apenas diez minutos de sellar su pase a su tercera final de Roland Garros, desperdició esas dos bolas de break, escuchó gritar con ambición y optimismo a su rival y el encuentro ya no volvió a ser el mismo. El escocés remontó hasta anotarse la tercera manga y con 3-3 en la cuarta la organización ordenó suspender las hostilidades hasta hoy (Eurosport, 13.00). Por primera vez en la era open del tenis (desde 1968) se paró un encuentro en París antes de que comenzase a llover, debido a la amenaza de una potente tormenta y la incapacidad de reanudar ya luego el espectáculo por la falta de luz. El pronóstico acertó. Chapeau.

Djokovic había controlado los dos primeros sets con la tranquilidad que acompaña a los más grandes. Entre el quinto y el séptimo juego de cada manga se fabricó sendos breaks tranquilizadores. Murray, que solo había perdido otros dos partidos este año ante un rival que no fuese el serbio, careció de recursos para inquietar de salida al jugador que encarna ahora un molde sin fisuras.

Durante esos dos primeros sets Murray no pasó de correcto ante un rival que hacía todo algo mejor que él. Quizá buscó el desgaste de un partido largo, de peloteos continuos, para buscar el cuerpo a cuerpo cuando el rival estuviese ya fatigado. Pero el encuentro arrancó cuando la temperatura en París ya empezaba a bajar y Djokovic supo manejarlo al inicio.

Nole movió con inteligencia, también con dejadas, a un Murray acomodado un par de metros tras la línea de fondo. Dos golpes sutiles sacaron al escocés de su zona de confort para transformar el 3-3 del primer set en un 6-3. Con 2-2 en la segunda manga llegó otro arreón del número uno del mundo. Y con 3-2 para el serbio en la tercera, cuando parecía sentenciada, la garra, el intangible de una actitud positiva pese a verse contra las cuerdas, aupó a Murray. El público pidió más tenis, el escocés encontró la fe para verse ganador y volteó ese tercer parcial.

Con 3-3 y con ahora algo maduro, la suspensión puede favorecer al serbio.

El calor y la tensión restó brillantez a la primera semifinal. Y Wawrinka, un jugador mucho más regular que Tsonga en el último lustro, impuso su jerarquía en un partido en el que se sucedieron las oportunidades de break perdidas. Tras el 6-3, 6-7(1), 7-6(3) y 6-4, Francia seguirá añorando un sucesor de Yannick Noah, campeón en París en 1984.

La final femenina, hoy

Serena Williams, ganadora de 19 grandes, disputa hoy la final femenina contra la checa Lucie Safarova, decimotercera jugadora del mundo (Eurosport, 15.00).

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