Entre las sombras, siempre Nadal

Llega sin sus fortalezas habituales, pero mantiene puntos a su favor en París


Rafa Nadal acaba de recibir con todo merecimiento la medalla Grand Vermail, la mayor distinción de la ciudad de Paris. Y es que ver ganar al mallorquín Roland Garros durante la primavera parisina ha sido uno de los atractivos garantizados de la capital francesa en la época reciente. Durante la última década, a excepción del 2009 -en el que cedió su única derrota en sesenta y siete partidos-, el pronóstico antes de cada edición era unánime a su favor. Y lo era por la apabullante superioridad sobre todos sus rivales mostrada un año tras otro.

En esta ocasión es diferente. Por primera vez Rafa llega a Paris sin completar una buena temporada de tierra, con derrotas inesperadas y, sobre todo, sin dar sensación de consistencia y confianza en sus puntos más fuertes, los que más incordiaban a sus rivales: regularidad, firmeza con las cargas de efecto que imprimía su drive y que tantos réditos le proporcionaba, poquísimos errores no forzados y, fundamentalmente, un competidor sin dudas, con sus cualidades exprimidas al máximo hasta superar los partidos más complicados.

Los rivales huelen las dudas

Estas, sus principales características, que tantas veces Rafa consiguió recuperar con increíble celeridad a la vuelta de sus numerosos e importantes percances, no las ha recobrado esta vez. Sus rivales se han dado cuenta de su vulnerabilidad y le superan incluso en su propio terreno. Los cambios de raqueta, distintas posiciones en el resto, errores impensables en otros tiempos, denotan una fisura en lo que hasta ahora había sido la principal virtud del español: su excepcional fuerza mental, aplicada desde la primera a la última bola de cada partido, y que junto a sus especiales efectos sembraban el pánico entre sus rivales. Disminuidas ambas cualidades, el Nadal de los últimos torneos ha sido un rival asequible para sus contrarios y, juzgando lo visto en ellos, para nada el favorito a ganar la edición de este año.

Las ventajas de un grande

Sin embargo, este análisis, muy significativo si el torneo que se avecinase fuese un Masters 1000 o cualquier otro, cambia sustancialmente al referirnos a Roland Garros, un torneo que Rafa ha ganado en nueve ocasiones, que se juega al mejor de cinco sets y en el que el manacorí se siente como en su propia casa. Ninguno de sus competidores en el cuadro ha conseguido doblegarle en las pistas del bosque de Boulogne. Es un reto inédito para todos, que saben que la figura de Rafa se agiganta en su torneo por excelencia.

Una edición diferente porque, a priori, la baja forma de Nadal posibilita pensar en otros ganadores. Esto hace el torneo más abierto, sobre todo sabiendo que Djokovic o el propio Rafa quedarán eliminados en cuartos, y que el vencedor tendrá como posible rival en semifinales a Murray.

Los emergentes

Un Roland Garros, sin duda, el de más expectativas de los últimos años, con la curiosidad añadida de observar el rendimiento de los jóvenes emergentes como Kokkinakis, Kyrgios, Thiem o Coric, y que pase lo que pase será histórico, o bien por la segunda derrota de Nadal en los últimos 11 años en París, o porque el manacorí conseguiría su décimo título, engrandeciendo su sensacional trayectoria.

ANÁLISIS POR FERNANDO REY TAPIAS

Dos factores clave en el debe de Djokovic

La caída de Nadal en el ránking ha tenido como consecuencia que a priori los dos principales aspirantes a la victoria tengan que enfrentarse en los cuartos de final. Si se cumplen los pronósticos y ambos alcanzan esa ronda estaríamos ante un partido excepcional. El serbio está mostrando un estado de forma impresionante que le hace figurar un escalón por encima del resto. Ese es su haber, pero en su debe hay que tener en cuenta dos importantes factores: Nole nunca le ha ganado a Rafa en París, ni siquiera llegó a forzar los cinco sets. Por otro lado, a nadie se le escapa que aunque Novak pregone desde hace tiempo que Roland Garros no supone una presión extra para él, al ser el único grande que le falta a su palmarés, es evidente que la ansiedad por conseguirlo puede jugar en su contra.

El camino de Rafa, clave

El camino para llegar a cuartos va a ser mucho más importante para Rafa que para el serbio. El mallorquín tendrá cuatro partidos para ponerse a punto. Si los supera y recobra la confianza, en un entorno favorable y con unas bolas que le vienen mejor a su tipo de juego, recuperaría sus opciones ante el número 1. Sería sin duda una final anticipada en la que el ganador tendría grandes posibilidades de alzarse con el título.

Analizando el resto del cuadro en el segundo cuarto de la parte superior -de donde saldría el posible rival en semifinales de Nadal y Djokovic- se encuentran como más firmes candidatos a alcanzar la antepenúltima ronda David Ferrer y Andy Murray. El nivel del escocés es otra de las incógnitas del torneo: comprobar si las mejoras en los últimos torneos de tierra tienen continuidad en las grandes citas al mejor de cinco sets. Si es así, y logra mantener el nivel exhibido en Madrid, habrá que contar con él. La superación de sus bajones físicos, y el mantener estable su equilibrio mental en un partido largo y exigente, serán las asignaturas a superar por el británico para ser un verdadero candidato.

En la parte baja, Nishikori y Berdych podrían enfrentarse en cuartos, una ronda que también buscan por esa zona jugadores como Verdasco, Bautista, Tsonga, Kolschreiber, Fognini o Andújar. Aunque el checo ha mejorado últimamente, no le vemos con posibilidades de victoria. En cambio, el japonés sí es más peligroso, pero deberá superar su inexperiencia en las rondas finales de los grandes, así como las lesiones que han ralentizado su trayectoria.

En la última parte del cuadro Federer-Wawrinka sería, si cumplen la teoría, el último de los enfrentamientos de cuartos. No vemos fácil que llegue Stan, pues tiene por su lado a Guillermo García López, Gulbis y Klizan o Simón. Roger, si no surgen grandes sorpresas, se jugará el pase ante Monfills, Cuevas o Thiem.

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