2-1: El Real Madrid flojea ante la Juventus

Ignacio Tylko / Colpisa

DEPORTES

El equipo blanco, lejos de su mejor versión, obtiene un buen resultado pero deberá remontar si quiere meterse en la final de la Champions

05 may 2015 . Actualizado a las 23:18 h.

La Juventus ganó el primer asalto de las semifinales de la Liga de Campeones al vencer por 2-1 (así lo contamos en directo) a un Real Madrid muy gris que cayó víctima de sus múltiples errores defensivos. Álvaro Morata adelantó a la Juventus y Cristiano Ronaldo igualó antes del descanso, pero el argentino Carlos Tévez le dio a la Juventus el triunfo al transformar un penal que él mismo provocó. El equipo italiano pudo incluso obtener algún gol más si Fernando Llorente estuviese acertado en sus dos postreras ocasiones, ante un Madrid que estuvo perdido en Turín y con deficientes actuaciones individuales.

Debería valer oro el gol de Cristiano, pero el Madrid perdió el primer asalto en Turín y se complicó el pase a la final de Berlín porque nunca funcionó como equipo frente a un adversario al que quizá se le ha faltado al respeto desde el sorteo. Los de Carlo Ancelotti disfrutan de más y mejores individualidades que los de Massimiliano Allegri y es indudable que partían como grandes favoritos, pero la Juventus demostró su gen competitivo, carácter, dominio del tiempo y el espacio y enorme rigor táctico. No supo juntar bien las líneas el Madrid, presionó con gran desorden y cometió errores defensivos groseros, como el del penalti de Carvajal a Tévez, que le obligarán a sufrir para remontar en el Santiago Bernabéu frente a un adversario que se pertrechará con tres centrales y buscará el contragolpe. 

Salió el Real Madrid muy confuso a la caldera juventina, un escenario con un ambiente mucho más imponente que el antiguo y frío estadio Delle Alpi, y donde la escuadra de Allegri se hace fuerte. Con Sergio Ramos de medio, lo que quizá sea un error porque debería ser más un remedio que formar parte ya del guión táctico, se quedó a medio camino entre la presión alta y una ubicación más ordenada con dos líneas de cuatro y dos delanteros. Con cierta frecuencia Kroos encimaron al chileno Vidal e Isco buscaba a Marchisio, pero el alemán y el malagueño no se vieron acompañados por el resto. En consecuencia, enormes huecos a sus espaldas que no podían tapar ni Ramos, ni los defensores.