Suspendido el atleta Mohamed Marhoum tras un positivo por EPO

EFE

DEPORTES

J.J. Guillén | EFE

Este año había sido campeón de Europa de cross con el club JCOE Guadalajara y campeón de España individual

14 abr 2015 . Actualizado a las 12:22 h.

Formaba parte del equipo nacional desde hace más de un año, acababa de proclamarse campeón de España de cross y tenía en mente su participación para los Juegos Olímpicos de Río 2016. Toda una carrera meteórica que una posible suspensión por dopaje puede tirar al traste.

Estos datos se corresponden con el fondista nacional Mohamed Marhoum, ese niño que con tan solo 9 años cruzó la frontera que separa Ceuta de Marruecos para labrarse un futuro mejor y que hizo del atletismo su forma de vida desde hace relativamente poco tiempo (unos siete años).

«No me lo puedo creer, ¿seguro», así se expresaba hoyel profesor Serafín Becerra, uno de las personas que en Ceuta ayudó en sus primeros pasos a Mohamed Marhoum ya que fue uno de los impulsores para que practicara el atletismo.

Serafín Becerra es uno de los muchos sorprendidos esta mañanaante el anuncio de la suspensión cautelar por dopaje del competidor nacional tras dar positivo por eritropoietina (EPO) en un control practicado por la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (Aepsad), informaron fuentes cercanas al caso.

El JCOE Guadalajara, club al que pertenecía el atleta de origen marroquí, solicitó hace varias semanas su baja a la Federación por el incumplimiento reiterado de las normas.

«Siempre tenía unas condiciones físicas envidiables para correr, no creo que fuera necesaria ninguna ayuda extra», ha señalado el propio Serafín Becerra entre la incredulidad y su vuelta a la pregunta de que si estábamos en lo cierto o se trataba de una «broma pesada».

Mohamed Marhoum, nacido en el año 1991 en la población de Castillejos -a escasos dos kilómetros de la frontera con Ceuta-, fue uno de esos llamados MENA (Menores Extranjeros no Acompañados) que suele tutelar la Ciudad Autónoma para que no se encuentren desamparados en la ciudad.

Entró en la ciudad con 9 años con su hermano Bilal, regresó a su casa y posteriormente volvió a cruzar la frontera con 11 años, estableciéndose en el centro de menores de La Esperanza, junto al resto de menores marroquíes que entran en la ciudad.