Spieth vence por el camino de Woods

Golf El ganador del Masters iguala el mejor resultado de la historia del torneo, que poseía Tiger


REDACCIÓN / LA VOZ

El golf, el maravilloso juego que dominó Jack Nicklaus como competidor voraz, el espectáculo que popularizó hasta cotas increíbles el carisma de Arnold Palmer, el deporte de potencia transformado por Tiger Woods, asistió ayer al inicio de un tiempo nuevo. Sobre el campo que Bobby Jones imaginó como el canon perfecto, Jordan Spieth igualó el mayor triunfo jamás visto en la historia del Masters. Y lo hizo a los 21 años y 8 meses. Hasta ayer solo una persona había conseguido ganar con tal cantidad de golpes bajo par, 18: el Tiger Woods que en 1997 parecía levitar sobre el suelo. Ningún otro dominó tantos recursos para moverse por un recorrido que hoy es 500 metros más largo que cuando se abrió. Firmó una tarjeta de 70 ayer para un total de 270 (-18), y a su victoria, de tan contundente, solo le faltó emoción. Porque al menos desde el viernes dio la sensación de que el fenómeno de Dallas (Texas) jugaba solo contra sí mismo, hasta embocar su último putt con cuatro golpes de ventaja sobre el inglés Justin Rose.

Spieth compitió con la frescura propia de su edad. Y con valentía. Su renta podía haberle encogido en un molde conservador, pero en cambio eligió jugar con agresividad en situaciones delicadas. Como cuando imaginó un segundo golpe entre los árboles que protegen la calle del 10, o cuando llevó a green el segundo desde la calle del 13. Aún sin la increíble fiabilidad de los dos primeros días del Masters, ofreció golpes maravillosos. Un repertorio que lo convierte en el futuro del golf. Entre los 14 palos de su bolsa, ejerció un dominio del putter inusual sobre el intrincado mapa de los greenes de Augusta. Esas manos le permitieron celebrar 28 birdies, lo nunca visto en el Masters, hasta triturar el anterior registro de 25 de Phil Mickelson en 2001.

Cuando en el futuro se repase la hazaña de Spieth, cabrá recordar que venció ante un Mickelson todavía en plena vigencia, un McIrloy hambriento en busca del título que completase el Grand Slam y un Tiger Woods en plena reconstrucción. Aunque, en la primera parte del recorrido, el rival que más le apretó fue su compañero de partida, Justin Rose, que llegó a verse a tres golpes del líder.

Varios récords saludan la explosión de Spieth, que pasa del cuarto al segundo puesto del ránking. A cada jornada batió un registro diferente. Entre todas las marcas, las más sorprendentes apuntan a su capacidad para gestionar la presión de verse líder cuatro días. Porque el juego lo tenía, pero ahora demuestra que lo mantiene hasta en situaciones de la más alta responsabilidad.

Una exhibición como líder en solitario durante los cuatro días no la firmaba nadie en el Masters desde que Raymond Floyd lo hizo en 1976. Y menos aún a su edad. Desde 1900, solo Walter Hagen ganó un grande de principio a fin al frente de la clasificación con solo 21 años, como cuando venció en el US Open de 1914.

Spieth, que en algunos detalles remite a Woods, solo tenía ayer cinco meses más que Tiger cuando comenzó a reescribir el golf en el Masters de 1997, otro récord casi igualado.

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