«No tengo ganas ni voluntad de seguir»

David Cal achaca su retirada al agotamiento mental y descarta cualquier posibilidad de regreso


O Morrazo

«Una cuestión mental». David Cal estaba cansado, sin ganas de continuar hasta Río de Janeiro, por eso decidió dejarlo a 500 días del inicio de los Juegos. Nada de tema físico ni de problemas con Suso Morlán, el entrenador que le guio a lo largo de los últimos 18 años. Esa fue su explicación tres días después de que un tsunami recorriese todo el deporte español al conocerse que el más laureado de todos los tiempos había decidido poner punto y final a su carrera. Una decisión sin retorno. Su retirada es definitiva.

«No me encontraba a gusto, no tenía ganas, no estaba motivado. Esta ha sido la causa por la que he tomado esta decisión, que me ha costado mucho», comenzó indicando David Cal, que compareció en la Casa do Concello de Cangas rodeado de sus colaboradores más próximos y escoltado por Enrique Sotelo, el alcalde, y José Ramón Lete, el secretario xeral para o Deporte.

En todo momento el cinco veces medallista olímpico (un oro y cuatro platas) aludió a la cuestión mental. Para argumentarlo recordó que un par de semanas atrás había pasado una revisión médica, y aunque «no estaba como en otras ocasiones», los parámetros eran normales. «Algo fuera de peso, cuestión que me había pasado en otros años». «El problema -prosiguió- era mental, si la cabeza no funciona, el cuerpo tampoco funciona y antes de continuar y meterte un golpe deportivo, mejor lo dejo ahora».

Buena relación con Morlán

En su exposición de motivos, aclaró dos cosas. La primera, su relación son Suso Morlán, su entrenador de toda la vida: «Con Suso no ha habido ningún problema, solo problemillas de la vida cotidiana que han pasado otras veces». Cal explicó que había hablado con su técnico la semana pasada y tras pedirle que lo reconsiderase, había entendido su decisión de dejarlo: «Suso me ha apoyado en todo momento». Que dejara de ser su preparador en exclusiva tampoco fue óbice: «Que estuviera entrenando a más gente no era un problema. Del 2007 para atrás entrenábamos con otros (palistas) y Suso nos podía atender a todos», recordó.

Preguntado por un informe negativo de Morlán, desvelado por el presidente de la española de piragüismo, el cangués no quiso mojarse: «Es una pregunta incómoda. Con Suso he estado durante 18 años y nunca me ha fallado. Quizás haya mandado algún tipo de informe y se ha malinterpretado, no lo sé».

En el mismo apartado descartó una idea que se había barruntado en los últimos días, la de un cambio de técnico: «Empezar con otro entrenado sería empezar de 0 y dar a palos de ciego. No hay tiempo para experimentar».

La segunda, la morriña de entrenar en Brasil, que a priori era una idea magnífica, al final también ha jugado en contra: «El desencadenante es que estaba entrenando a 8.000 kilómetros de mi casa, echaba de menos estar con mi gente, con mis amigos, se hace duro esta allí y vas perdiendo la motivación. Cuando venía aquí entrenaba muchas veces solo y no con la misma intensidad».

Su decisión no tiene marcha atrás. Si algo dejó claro en el consistorio en donde antes había celebrado sus éxitos es que ha llegado el punto y final: «Está tomada la decisión. No me apetece seguir compitiendo. No tengo ganas ni voluntad de seguir, ahora mismo no me lo planteo».

Sin polémica con el COE

No escondió Cal Figueroa en su despedida que le hubiese gustado decir adiós de otra forma, pero no quiso responsabilizar al Comité Olímpico Español de la filtración. «Estoy aquí para dar la noticia de que me retiro, no quería darla de esta forma, pero al final se filtró y estos días han sido un poco caóticos», indicó antes de detallar el desarrollo de los acontecimientos en los últimos días: «Hablé con Alejandro Blanco (el presidente del COE) el lunes en Murcia y después se filtró la noticia, pero no sé si ha sido Alejandro. Me ha dicho que no ha sido y yo confío en él, no tengo motivos para desconfiar».

El cangués quiere descansar y recuperarse y después seguir ligado al deporte

David Cal quiere seguir ligado al deporte y transmitir todo el caudal de información que ha ido recopilando a lo largo de tantos años, pero antes quiere descansar y recuperarse. ¿Qué va a hacer ahora? «Me apetece estar en casa con mi familia, con mis amigos y descansar un poco, recuperarme. Más adelante me gustaría acabar haciendo algo relacionado con el deporte», comenta el cangués en clave de futuro. 

Cal se marcha y deja atrás toda una vida de éxitos y sacrificios a bordo de la canoa. Que arrancaron cuando tenía ocho años. «Comencé en el Ría de Aldán (cuyos jóvenes le arroparon en la despedida) porque lo que me apetecía era pasarlo bien, disfrutar del piragüismo y de la playa y poco a poco vinieron resultados, no fue una cosa buscada y acabaron llegando, no le lo esperaba para nada», recuerda. Dos décadas y quince medallas en campeonatos de primer nivel después, más que hacer un resumen de su vida, deja un mensaje: «Aquí no hay secretos, todo está en el trabajo y en hacer las cosas bien». No obstante, piensa que sus éxitos ayudaron a poner a su disciplina deportiva en el mapa. «El piragüismo se ha dado mucho más a conocer».

Sin un oro absoluto europeo

El rey de la canoa -como lo definió Lete Lasa- se marcha con una «espinita clavada», nunca ha sido campeón absoluto continental. «Lo he sido en categorías inferiores, pero a nivel absoluto nunca he sido campeón de Europa porque los objetivos eran los mundiales y los Juegos y nunca llegaba en forma a las citas continentales».

Una recompensa menor para una leyenda del olimpismo que no disimula en el momento de retirarse que le haría ilusión el Príncipe de Asturias.

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