El Celta somete al Deportivo en el derbi gallego de Riazor

Miguel Piñeiro Rodríguez
Miguel Piñeiro LA VOZ / REDACCIÓN

DEPORTES

CESAR QUIAN

Los goles de Charles y Larrivey decantan el partido para los de Berizzo, ante un Dépor muy intenso, fallón ante un Sergio de nuevo decisivo y que se quedó con 10 por expulsión de Lopo

23 feb 2015 . Actualizado a las 09:26 h.

La calidad del ataque del Celta y la clarividencia de Krohn Dehli pesaron más que la intensidad del Deportivo en el esperadísimo derbi gallego de Riazor, un partido jugado a toda pastilla que tuvo de todo, menos goles locales: acertaron los dos arietes vigueses (Charles y Larrivey, que estaba en sequía preocupante y perdió su titularidad), Sergio volvió a ser decisivo con dos paradas en apenas 20 segundos que cercenaron la reacción del Dépor, Lopo fue expulsado y Lucas compró muchas papeletas para serlo en los locales... Pesó más el juego del Celta, que se fue entonando tras una salida con el acelerador a fondo del Deportivo, víctima finalmente de dos errores que desnivelaron el choque. Los celestes vuelven a mirar hacia arriba tras su peligrosa fase melancólica y el Dépor compitió con más fe que ideas hasta la segunda tarjeta de Lopo, que abocó el derbi a un imposible.

Un Riazor lleno hasta los topes empujó el retorno del derbi gallego a Primera a un frenesí. No hubo lugar para destemplados ni para medias tintas. Se salió al césped a quemarlo en un arranque de pie fuerte y sudor intenso desde el pitido inicial. Sobre todo por parte del Deportivo, que con la vuelta de Sidnei y José Rodríguez para recomponer su mejor once de la temporada tenía claras las premisas de la caseta y mandó en el arranque hasta que las piernas comenzaron a pesar y la mente de Krohn Dehli discernió el paisaje que tenía por delante el danés. El Dépor percutió sobre todo por la derecha, chutó con peligro un par de veces y atenazó de inicio la sala de máquinas celeste. Sólo un grueso despiste de Lopo estuvo a punto de echar por tierra su gran arranque. Luego el Celta pasó de nivelar la balanza a inclinarla de su lado, pero le faltó un poco de paciencia en los últimos metros.

Claro que cuando el vértigo de Orellana y Nolito mandan, la pausa es más un recurso de ingenio que un hábito. Fue Krohn Dehli quien iluminó el camino del Celta en Riazor, a partir del ecuador del primer acto. Hasta entonces, la intensidad del Deportivo había rebasado a los de Berizzo. Cargando con Juanfran en auxilio de un tibio José Rodríguez, con Oriol Riera pivotando y chocando con los centrales y los hiperactivos Lucas y Cavaleiro, el equipo de Víctor corría como perros de presa azuzados por las correas de Bergantiños y Borges. Se giró con peligro Lucas en el área celeste pero su tiro fue tímido. Cavaleiro estuvo muy cerca de sorprender a Borges tras un córner delineado por Borges. Y Riera rompió la cintura de Cabral antes de chutar cruzado desde la frontal. Fue la única parada de Sergio en el primer acto. Al Celta le costaba poner a funcionar su sala de máquinas pero la rapidez de sus puntas salió a su auxilio. Primero Charles estuvo muy cerca de forzar la expulsión Lopo tras un mal control del central. Luego Orellana probó a Fabricio con un disparo flojo.

Pero a la que Krohn Dehli se sacudió la extrema vigilancia del centro del campo herculino, el partido viró de lado. El danés parece disfrutar con el nuevo rol que le ha dado Berizzo. Más escoltado por Augusto y Radoja, Krohn Dehli encontró los caminos entre la maraña blanquiazul y el ritmo del derbi se ajustó más a lo que le gusta al Celta. Fontàs destrozó al Dépor con una arrancada por el centro al que le faltó el último pase. Lo había encontrado Krohn Dehli para Charles, que se quedaba solo ante Fabricio, pero el brasileño (la gran novedad en el once celste ante la sequía de Larrivey) erró el control. Empezaban a llegar sueltos Nolito y Orellana por los costados y la sensación de peligro en el área de Fabricio crecía por minutos. El descanso y el empate sin goles comenzaba a ser una buena noticia para el Dépor, con un motor pasado de revoluciones tras el impetuoso inicio.

Nada que ver con el del segundo tiempo. Una pérdida de Riera lanzó la contra del Celta y Nolito sí tuvo la pausa para romper la jugada. Leyó el magnífico desmarque de arrastre de Charles, Orellana recibió en posición de gol y la vaselina del chileno superaba a Fabricio. Charles empujaba el 0-1 para romper cualquier duda. El gol vigués dejó al Deportivo temblando. Perdió toda claridad en su juego, no encontraba caminos por las bandas y Lucas fue mucho más intermitente. Sólo un centro de Juanfran creó dudas en Sergio en el área. Y cada salida del Celta era una taquicardia en la grada de Riazor. El centro del campo del Dépor ya no remaba como en el primer acto, y Víctor Fernández no tardó en remover piezas. Entró Cuenca por José Rodríguez buscando reactivar las bandas, donde Nolito y Orellana penalizaban cada subida de Juanfran y Luisinho.

La ocasión de Riera

PACO RODRÍGUEZ

Quedaban muchos minutos por delante en un derbi, con todo lo que eso implica. Hubo arreón de fe del Deportivo que pudo quedar cercenado por la durísima entrada de Lucas Pérez sobre Orellana, más roja que amarilla. Lucas y Borges lo intentaron con más fuerza que cabeza, antes de la secuencia que parecía marcar el destino de ambos equipos: Sergio sacaba dos disparos de gol a Lucas y a Hélder Costa (relevo de Cavaleiro), y en el rechace de éste último, Oriol Riera fallaba su ocasión más clara como deportivista enviando al larguero y fuera casi en área pequeña. Acto seguido, Lopo salía muy fuera de su zona y volteaba al lesionado Charles para ganarse la segunda amonestación.

Al Dépor con 10 y tras un esfuerzo gigantesco la cosa ya se le quedaba para una épica. Cerrando con tres defensas y manteniendo sus efectivos en ataque, se exponía a que Nolito finiquitase el debate, toda vez que Charles y Orellana se fueron al banquillo. Riera volvió a tener en sus botas el gol tras un excepcional pase de Lucas sobre Cabral, pero el catalán sigue negado y no controló bien para superar a Sergio, de nuevo decisivo en un derbi tras el penalti que detuvo en la ida. Y a 10 minutos del final, un error entre Luisinho y Fabricio lo aprovechó Larrivey para romper su sequía de 11 partidos sin anotar. El 0-2 sentenciaba el derbi para el Celta, decidido a volver a sus mejores momentos del campeonato, mientras el Deportivo lamentaba sus errores ante el gol que le privaron de un mejor resultado para alejarse del descenso.

Ficha técnica

0 - Deportivo: Fabricio; Juanfran, Lopo, Sidnei, Luisinho; Álex Bergantiños, Celso Borges; José Rodríguez (Isaac Cuenca, min.56), Lucas Pérez, Ivan Cavaleiro (Hélder Costa, min.69); y Oriol Riera.