Nadal y el futuro del tenis


Es difícil discrepar de Nadal o de su tío Toni. Su carrera ha sido tan bien llevada, sus resultados tan espectaculares, sus modales tan ejemplares, que los elogios nos han parecido escasos para lo que queríamos expresar. Pero nos gustaría comentar su preocupación por el futuro del tenis, en cuanto a que ahora los jugadores son más altos, sacan más fuerte y juegan todos los golpes a ganadores, en detrimento de la estrategia. Ve venir una generación sin vistosidad y a él no le gustaría ver ese tenis como espectador, por lo que hay que tomar medidas.

Los deportes deben evolucionar con los tiempos para mejorar el espectáculo. Recordemos una parte de la historia del tenis. De los 4 grand slams, 3 se jugaban en hierba y 1 en tierra. Luego Australia y US Open cambiaron la hierba por resina. El Masters se jugaban sobre una moqueta rapidísima, y algún torneo en madera. Aunque la gira de tierra era amplia, sacadores y jugadores de ataque salían beneficiados. Posteriormente las resinas se ralentizaron, y se denominaron más pista dura que pista rápida, el Masters dejó la moqueta, y el tenis se equilibró con una mayor posibilidad de estilos, donde todos tenían sus torneos preferidos. La lentitud de Roland Garros se contraponía con la rapidez de Wimbledon, y Nueva York y Melbourne, de velocidad intermedia, primaban a los más completos. En los últimos años las circunstancias cambiaron, con más lentitud de la hierba de Wimbledon, por lo que los jugadores de ataque se quedaron sin donde desarrollar su habilidad. Antes era casi obligatorio sacar y subir en hierba, y ahora los peloteos son casi como los de París (véase las zonas de desgaste de las pistas). Se ha creado un prototipo de jugador casi único y ello conlleva una pérdida de variedad. Las opciones de los voleadores se redujeron considerablemente.

Rafa habla de jugadores ahora más altos. Pero ha ganado en las dos últimas rondas a rivales de 1,75, la estatura con que Ferrer y algo más Nishikori están arriba. Y no es de desdeñar la estatura de jugadores de antaño como Rosset, Martin, Korda, Novak, Ljubicic, Norman, Verkerk... Nadal recuerda el insólito dominio continuado de él, Federer y Djokovic en los grandes. Y lo es, porque ha coincidido una generación excepcional, pero también hay que escuchar a Pato Álvarez: «Antes había 20 jugadores que podían ganar un torneo. En esta época hay 4. El nivel del top ten ha bajado mucho». El ránking de 1998 muestra una variedad de estilos, con Sampras, Ríos, Corretja, Rafter, Moyá, Agassi, Henman, Ivanisevic, Muster, Chang, Becker, Courier? Había más nivel y variedad, en mi opinión. ¿Y la edad? En el 98 hay 26 jugadores con 22 o menos años en el top 100; en el actual, 8.

Este año, 28 jugadores del top 100 pasan de los 30 años; en 1998, solo 10. Datos que indican la falta de renovación. Los rectores del tenis se centran en los grandes torneos, pero hace tiempo que han abandonado a su suerte a los pequeños. La consecuencia es que la cantera se resiente. Los jóvenes ven un futuro imposible y se desaniman.

No creo que el problema de futuro del tenis pase por variar los materiales (ya se hace con bolas y pistas), sino en atender todos los estamentos y no solo los de arriba. El cuidado de la base es clave en el futuro de un deporte que engrandecen fenómenos como Federer, Murray Nadal y Djokovic.

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