Nadal vuelve a ser Nadal

El jugador español ya está recuperado de la deshidratación y hoy jugará


Melbourne / DPA

«¿Cómo le ha ido a David?». Seis palabras alcanzaron para confirmar que Rafael Nadal sigue entero. Vestido de naranja fluorescente de la cabeza a los pies, el español escudriñaba ayer los monitores en la sala de jugadores sin encontrar el resultado de su compatriota. El periodista le confirmó la victoria de David Ferrer para avanzar a la tercera ronda del Abierto de tenis de Australia y Nadal se zambulló feliz en el vestuario: su amigo Ferrer había ganado, el entrenamiento liviano de 25 minutos había pasado sin problemas y el día no parecía tan malo después de haber dormido hasta las doce y media del mediodía. Lo confirmó ya entrada la noche con un mensaje en twitter: «Gracias a todos por los mensajes de apoyo. Fue duro ayer. Hoy tuve un entrenamiento ligero, todo bien».

Era, claramente, un Nadal muy diferente al de esa dramática noche de miércoles de verano en que Melbourne Park lo vio zozobrar, casi quebrarse. «Fue una situación bastante límite, pero yo confío en que se va a recuperar», explicó Ángel Ruiz Cotorro en Melbourne, donde Nadal se medirá hoy (último turno, no antes de las 11 horas, Eurosport) al israelí Sela por la tercera ronda.

El médico del ex número uno del mundo se refería a lo sucedido en el Rod Laver Arena, por enésima vez un escenario dramático para Nadal. El nueve veces campeón de Roland Garros casi se desmaya, vomita y abandona durante su 6-2, 3-6, 6-7 (2-7), 6-3 y 7-5 sobre el estadounidense Tim Smyczek, 112 de la clasificación mundial. «Estuve cerca de no seguir, porque estaba muy mareado», explicó Nadal tras la batalla en una noche de calor y bochorno en Melbourne.

Rehidratación, alimentación liviana y un cuidadoso trabajo de fisioterapia fue la receta para Nadal ayer. Ruiz Cotorro destacó el «cambio de temperatura muy brusco» que se produjo el miércoles en Australia, con temperaturas claramente por encima de los 30 grados y altos niveles de humedad. «Rafa sudó muchísimo en el inicio del partido, y eso le generó una pérdida de líquido superior a lo normal. A los sitios con un grado alto de humedad siempre le cuesta adaptarse, también en Miami. Su sistema fisiológico lo acusa».

«Fue un conjunto de cosas, estaba mal del estómago, tenía sensación de dolor, estaba mareado. Dejó de beber lo que suele beber, porque no lo toleraba bien, y solo bebía agua y ya no recuperaba líquido».

Sin reservas

Nadal agotó sus reservas físicas el miércoles, admitió el médico: «Hay que ver cómo se recupera, no es el mejor escenario». Toni Nadal, tío y entrenador del tercero del ránking mundial, no pareció demasiado preocupado hoy, y celebró que la organización programara a su sobrino para el último turno de la sesión nocturna.

«Más tiempo de recuperación, mejor para nosotros...». Curtido en tantas batallas de su sobrino, Nadal perdió el miércoles las esperanzas: «Estamos para irnos, pensé...». El análisis de la española Garbiñe Muguruza, que cree que el haber sufrido tan al límite pone a Nadal en la senda de su segundo título en Australia fue recibido con una sonrisa por el entrenador. «Ya me gustaría que fuera verdad, pero tiene una cosa positiva: en los momentos difíciles, clave, aguantó bien. Necesitamos partidos en los que la tensión esté arriba».

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