«Solo siento la presión que me marco yo»

El tetracampeón del mundo de triatlón Javier Gómez Noya evita fijar la quinta corona como «objetivo prioritario», disputará el Europeo y piensa en los Juegos


REDACCIÓN / LA VOZ

Con cuatro títulos mundiales en distancia olímpica ya en su palmarés, los Juegos de Río marcan ahora la prioridad de Javier Gómez Noya, aunque los vea a más de año y medio. Tras un 2014 inolvidable, el próximo lunes inicia su segundo ciclo de entrenamientos en Fuerteventura, con un equipo renovado. La grupeta del campeón, dirigido por Carlos David Prieto, incluye ahora a los gallegos Pablo Dapena y Uxío Abuin, el noruego Jorgen Gundersen, el mexicano Crisanto Grajales, la neozelandesa Anneke Jenkins y la polaca Maria Czesnik, a los que se unirán en algunas partes del año el tinerfeño Vicente Hernández y la ilicitana Tamara Gómez. Después de Canarias, pasará en Australia más de dos meses y empezará a afrontar retos por todo el globo.

-El Mundial se alarga en el 2015, con nueve pruebas -de las que solo puntúan los cinco mejores resultados- más la final. ¿Ampliará su calendario?

-Competiré lo mismo o algo menos. No iré a la primera prueba en Abu Dabi porque es una paliza de viaje, se disputa en distancia esprint y tengo más margen que antes para descartar pruebas. Tras la concentración de Fuerteventura, me iré a Australia pronto para empezar a competir allí, con la Copa del Mundo de Mooloolaba y luego cuatro pruebas seguidas del Mundial, Auckland, Gold Coast, Ciudad del Cabo y Yokohama. Entonces, en mayo quizá me venga bien un paroncillo de una semana y no vaya a la cita de Londres, que también se disputa en distancia esprint, y llega tras varias carreras y un viaje largo. Ahí haría una buena preparación para las Series Mundiales de Hamburgo y el Europeo de Ginebra, que será en un circuito duro y me gusta.

-Y también defenderá el mundial de medio IronMan, el 70.3?

-Mi primera carrera de la temporada será el 70.3 del 8 de febrero en Geelong, cerca de Melbourne, para clasificarme para el Mundial, que en el 2015 se disputará en un circuito durillo, en Austria, tres semanas antes de la final del Mundial de distancia olímpica, lo que supone un riesgo.

-Tras ganar el cuarto Mundial, que solo tenía Simon Lessing, ¿cómo alimenta la motivación?

-No sé. ¡Siempre lo veo tan complicado! No me planteo el quinto como un objetivo prioritario, pero luego si haces las tres primeras carreras bien, ya estás metido en la pelea. Lo que más me motiva ahora son los Juegos, así que no quiero hacer un calendario demasiado estresante. Este año me gustaría preparar bien el Europeo, porque antes tengo pocas competiciones, e intentar hacerlo bien. Sería como un test.

-Ya piensa mucho en Río.

-Estuve en el circuito ya, y en la parte de bici no es tan duro como pensaba. Tiene un repechito al pasar de las playas de Copacabana e Ipanema a la laguna. Pero la subida creo que hasta se hace con el plato. Se pasa 16 veces, dos por cada una de las ocho vueltas. Y en la carrera a pie, por Copacabana, una zona totalmente plana, se irá muy rápido.

-Su principal rival, Alistair Brownlee, se vuelve a fijar el Mundial como prioridad, tras dos años sin ganarlo.

-Como triatleta ganador que es, no estará satisfecho y querrá el título. Para mí, Alistair es el rival más peligroso, el más fuerte de todos cuando está bien, más que Jonathan y Mario Mola, aunque ellos son más jóvenes y siempre pueden mejorar.

-Este año terminó las vacaciones agotado, al mezclar demasiados viajes y compromisos. Descansa más cuando entrena...

-No terminé de desconectar, tuve bastantes viajes, pero no me puedo quejar de las vacaciones, ya sería... El cuerpo sí me pedía volver a la rutina, entrenar y solo entrenar, comer bien, descansar mis horas... Me gusta la pretemporada porque trabajas sin esa presión de las carreras cerca, tienes tu día de descanso... Es una buena época, me lo paso bien.

-¿Entrenar sigue siendo lo que más le gusta?

-Me gusta competir también. Si no, no tendría mucho sentido entrenar. A algunos les cuesta salir cuando no tienen una carrera cerca, pero yo disfruto entrenando, aunque la adrenalina sube y quizá pones más empeño en los entrenamientos duros cuando se acerca la competición. Luego si tienes muchas carreras, te quejas por el estrés (ríe). Cada cosa tiene su momento.

-¿En qué momento del año siente más fatiga?

-El final de temporada es una época buena. Llevas muchas carreras y entrenamientos encima y haces sesiones muy duras porque ya estás fino para las últimas pruebas. Los viajes se suceden, crece la presión y el cuerpo te va pidiendo descanso. Así que empiezas ya a planear las vacaciones en los ratos libres para desconectar. Es una época bonita de vivir si estás en lo más alto, como me pasó en los ocho últimos años, porque te juegas los títulos importantes y los entrenamientos son muy exigentes.

-¿Sigue sintiendo esa presión?

-Sí, pero quizá no siento una presión exterior, la pongo yo. Mis patrocinadores no me presionan, tienen plena confianza en mí y nunca me han dicho 'tienes que conseguir estos resultados'. Por parte de los medios o la gente del triatlón, sí, pero quizá eso ya lo gestiono bastante mejor y no me preocupa. Pero yo mismo quiero sentirme competitivo y estar arriba. Me llevaría una decepción al no estar arriba al nivel habitual, y esa es la presión que me pongo yo mismo, seguir ahí en lo más alto.

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