¿Qué partido está jugando Villar?


Durante los días posteriores a la batalla de Madrid, en algunos sectores de A Coruña había indignación con que hubiera más detenidos de los Blues que del Frente Atlético. ¿Cómo es posible que haya más arrestados blanquiazules cuando el muerto era coruñés? Horas después de que la Operación Neptuno diera con 36 miembros del Frente en el calabozo, en Madrid se alzaban voces porque Galicia se estaba librando de la redada.

Por A Coruña también circuló una teoría de la conspiración, según la cual no se iba a detener a los criminales porque eran individuos vinculados a «gente importante».

El caso es que de teoría en teoría, de agravio en agravio, la investigación sigue su curso desmontando patrañas y dejando en evidencia a quienes tratan este asunto como si fuera un partido de fútbol, en el que lo importante es que gane tu equipo.

Es obvio que quedan incógnitas por despejar, como el origen de la reyerta: si fue una gran quedada, una quedada a medias (no todos la conocían), una emboscada (como sostiene Riazor Blues), o un encuentro casual que acabó en enfrentamiento (casi nadie cree esta versión). Pero todo el camino se andará, porque la justicia va a poner todo su empeño en ello.

Otra incógnita que no ha quedado bien despejada es quién fue el responsable de no haber abortado la pelea. Dos policías han pagado los platos rotos y se han convertido en cabezas de turco de un fallo que, a la vista salta, tiene más responsables.

Y otra cuestión de difícil entendimiento es la actitud de Villar en este asunto. Desde el primer momento en que sucedieron los hechos de Madrid Río, se ha producido una gran unión de diferentes estamentos en aras de acabar de una vez con la violencia ultra en el fútbol español. Tanto el Ministerio del Interior, como el CSD y la Liga se han puesto las pilas y han arrancado una carrera que parece imparable en la lucha contra los radicales. Pero falta una pata del banco, la Federación Española de Fútbol. Villar ha reventado la unidad y está jugando por libre no se sabe muy bien qué partido.

Por un lado, se sabe que tiene un gran enfrentamiento con Javier Tebas, presidente de la Liga, con el que compite por el poder en el fútbol. Por otro lado, también se ha enfrentado a su antiguo amigo Miguel Cardenal.

Villar viaja solo. Lo ha hecho otras veces. Ya sabe lo que es desafiar al Estado. Lo hizo en su momento con Zapatero y ganó el pulso. Pero quizá ha llegado la hora de que alguien le pare los pies o le haga recapacitar. El presidente de la Federación no puede utilizar la violencia como arma arrojadiza. Es inadmisible.

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