¿Qué se puede gritar y qué no en un campo de fútbol?

La Liga empieza a marcar con determinación los límites sobre la violencia verbal en los campos de fútbol


Redacción / La Voz

Después del trágico fallecimiento del seguidor del Deportivo Francisco Javier Romero Taboada Jimmy hace nueve días en una pelea entre aficionados radicales del conjunto coruñés y del Atlético de Madrid, el fútbol español se ha volcado para atajar la violencia alrededor del mundo del balón. En este sentido, el nivel de transigencia ha descendido a cota cero y a partir de ahora todo indica que se empezará a aplicar con mayor intensidad lo dispuesto en la ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. Un documento que ya recogía el espíritu de las principales medidas anunciadas el pasado jueves por el presidente de la Liga, Javier Tebas, y el del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, para poner fin a esta lacra social y que entrarán en vigor a partir del 15 de este mes. Son una serie de disposiciones que tratan de ir un paso más allá y que, entre otras cosas, incidirán en lo que se puede y lo que no se puede decir en un recinto deportivo.

Insulto hacia localidades

Un clásico de las rivalidades regionales que se acabará

La violencia verbal ha quedado señalada como el germen que desencadena la violencia física. Su prohibición ya estaba en la citada ley del 2007, pero ahora todo apunta a que se tratará de hacer responsables a los clubes por los cánticos de su hinchada. Algo en lo que la UEFA ya incidía y que había derivado en los cierres parciales de estadios -solo las gradas desde donde se profirieron los insultos-. El Real Madrid es el primer club al que la Liga ha denunciado, pero el organismo ya está estudiando otros casos.

«Vigo no, Vigo no, hijos de p..., Vigo no», dedicado por los aficionados ultra del Deportivo de La Coruña a los del Celta o «P... Coruña, p... Riazor», de los seguidores radicales del conjunto celeste a los blanquiazules, tienen las horas contadas. El «P... Barça, p... Cataluña», que se escuchó en el Bernabéu el pasado fin de semana tampoco será tolerable. El objetivo es fomentar rivalidades regionales sanas. «Así, así, así... gana el Madrid», sí estaría permitido.

Menosprecios personales

Un blindaje hacia el honor y la integridad de los jugadores

El límite para cualquier manifestación pública se establecerá en la «falta de respeto a las ideas, creencias y actividades contrarias a las propias» y en «los mensajes vejatorios o intimidatorios». Por ejemplo, el «Messi, subnormal; Messi, subnormal», que figura también en la denuncia contra el Real Madrid, o el «Ese portugués, hijo p... es», focalizado hacia Cristiano Ronaldo serán objeto de sanción económica para el club y podría conllevar el cierre del estadio de las aficiones que los hayan proferido. «Todo el mundo es suficientemente mayorcito para saber lo que es un insulto o un grito intolerante», comentó estos días el presidente de la Liga, Javier Tebas.

Alusiones racistas

Por fin serán perseguidas con determinación

Se quejó amargamente el año pasado Dani Alves, cuando le tiraron un plátano en la banda del Madrigal. No había suficientemente determinación para acabar con el racismo y la xenofobia. El lateral brasileño lleva años sufriendo gestos e insultos racistas en su peregrinaje por los campos españoles. Pero todo apunta a que desde el 15 de diciembre las cosas van a cambiar. El «Uuuu... uuu...» o los repugnantes gestos imitando a un chimpancé que se veía en los estadios podrían por fin pasar al olvido.

En este sentido, la Liga ha puesto a funcionar una red de informadores que entrarán a los estadios para suministrar al organismo una información detallada sobre posibles sucesos de esta naturaleza.

Pérdida de puntos

Necesidad de cooperar por parte de los clubes

También figuraba en la ley del 2007, pero ha emergido con fuerza la sensación de que a los clubes se les acabó la connivencia o el mirar hacia el otro lado ante este tipo de actos. El máximo responsable de la Liga ha señalado que están dispuestos a aplicar sanciones ejemplarizantes a las entidades que no colaboren para erradicar la violencia. Incluso se puede llegar a determinar la pérdida de puntos del equipo de fútbol o, en las situaciones más graves, la pérdida directa de categoría.

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