Alberto Corbacho, el tirador en el disparadero

El alero del Obra reconoce estar pasando «un mal momento»


santiago / la voz

El análisis sobre el juego de Alberto Corbacho es como una discusión entre Brad Pitt en la película Moneyball y Clint Eastwood en Golpe de efecto. El primero expondría la frialdad de las estadísticas individuales del jugador y el segundo se centraría en su talento, sus virtudes y defectos al servicio del juego colectivo.

Las dos derrotas consecutivas del Obradoiro han puesto en el disparadero de las críticas al tirador balear por su falta de puntería: tres triples de 18 intentos. El capitán reconoce estar en horas bajas: «Ahora no me están saliendo las cosas. Hay que levantar la cabeza e intentar que este mal momento sea lo más corto posible. Este no es mi verdadero nivel, tengo que limpiar la mente y solo queda intentar mejorar para ayudar al grupo a conseguir victorias».

Como dicen los viejos rockeros del baloncesto: esto es vivir o morir del tiro en suspensión, la vida del shotter. «Es un tema mental. Son momentos malos. Un error te conduce a otro, a otro y se convierte en una cadena difícil de cortar», dice Corbacho.

Cuando todo sale según lo planeado en una jugada y quedas liberado para disparar y fallas, poco pueden hacer desde el banquillo. Dar ánimos, seguir confiando y esperar a que se afine la puntería. Está convencido de que «las voy a volver a meter, es lo habitual. Hay que cambiar el chip».

Mejorar en defensa

También se apunta hacia el capitán en materia defensiva, que no defiende, que no se esfuerza. Clint Eastwood diría que no es su fuerte, que nunca lo fue, aunque no es una cuestión de pasotismo. Corbacho explica que «mi implicación en defensa es total. Como saben mis entrenadores, lo hago lo mejor posible. Estas dos últimas semanas he cometido más errores de los habituales o se han visto más, estoy intentando mejorar en esta faceta».

«Cuando no estás al nivel que debes estar, todo va un segundo más tarde y te perjudica en todo. La defensa es un tema de querer, estar bien físicamente y saber reaccionar en todas las ocasiones que puedan ocurrir».

El alero y el cuerpo técnico tienen asumido sus imperfecciones como defensor. Su par casi siempre lo ataca, de ahí parte de las variantes tácticas que emplea el Obra. «Esto es un deporte de equipo, todos tenemos que estar para sumar y en este momento el pensamiento de mucha gente es que Corbacho resta. Tengo que mejorar y cambiar esa idea. Soy el mismo que llegó hace cinco años a Santiago y siento el cariño de la gente. Ahora lo necesito más para volver a ser el Corby de siempre», reflexiona.

Sar espera el sábado ante Fuenlabrada el Corby Time que levanta a los espectadores de sus asientos. «Esto acaba de empezar y tenemos la suerte de que va muy bien a pesar de las derrotas. Disfrutaremos mucho. Entiendo que duela que ese jugador, que ha dado muchas alegrías, no esté al mejor nivel, pero volverá para ayudar al equipo a ganar. Este año hay mucho talento ofensivo y el acierto de todos volverá».

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