Javi Pazos pide su sitio en el once arlequinado con sus dos golazos en Cangas

Clave en el triunfo del Arousa en el campo del Alondras, y con cuatro tantos en lo que va de Liga, el delantero centro marinense confía en que su primera titularidad sea solo el principio

Javi Pazos, el domingo durante su partidazo en Cangas.
Javi Pazos, el domingo durante su partidazo en Cangas.

Vilagarcía / La Voz

Suyo fue el zarpazo con el que en el minuto 17 el Arousa se sacaba de encima el acoso al borde del derribo al que el Alondras lo sometió el domingo en O Morrazo durante el primer cuarto de hora de juego. Una internada con diagonal en el área y disparo cruzado que se fue muy cerca del palo opuesto. Y suyos, de Javi Pazos, fueron los dos tantos con los que el conjunto arlequinado abrió el marcador en el minuto 36 y recuperó la ventaja en el 71 tras la afortunada diana del cangués Joni. Dos golazos, con volea al primer toque en el área pequeña rematando en el palo corto un centro de Pablo, y una vaselina a la salida del guardameta rival asistido entre líneas por Camiño que se hizo de rogar a los ojos de su protagonista: «Le di muy fuerte al balón por alto, y me pareció que iba a ir por fuera, pero se coló pegado al palo. Hasta que vi entrar el balón, no lo celebré», recordaba ayer el delantero centro de Marín.

La soberbia actuación en O Morrazo de Javi Pazos (21 de marzo de 1993) reivindica su figura en el once titular. Un espacio vedado hasta el domingo para el Sub-23 pese a llegar este verano con la vitola de jugador importante, y anhelo del técnico arlequinado desde su frustrado intento de incorporarlo un año atrás al vestuario de A Lomba. Dos tantos con anterioridad en sus contadas oportunidades como hombre de refresco convierten a Pazos en uno de los artilleros más rentables de la Liga, y el segundo goleador arousista tras Camiño, con 5.

Carácter, trabajo y velocidad son las cualidades que, opina el propio Pazos, lo definen como jugador. Rematador antes que regateador, con Ibrahimovic como referente personal, la finalización por alto es su talón de Aquiles: «Ir de cabeza no me gusta mucho», señala en el capítulo defectos.

Ahora «confío en seguir siendo titular», manifestaba ayer el delantero, que entre sus méritos desplegados el domingo incluye además su capacidad para marcar con dos sistemas tan diferentes como un 4-4-2 sin carrileros y el 4-2-3-1 que Piscis recuperó en el minuto 53 con Eloy y Nando, relegados de inicio al banquillo.

Las palabras de Javi Pazos distan mucho de un discurso autocomplaciente, y carecen del menor reproche a su situación anterior. Muy al contrario, y si bien confiesa que la espera se le acabó haciendo demasiado larga, el de Marín entiende la tardanza en saborear su primera titularidad con el Arousa como el resultado de una sucesión lógica de las cosas.

Con la paciencia traida de casa

«Venía de una temporada en la que había fichado en verano en el Choco sin casi hacer pretemporada», explica Javi Pazos, y en la que debió concentrar muchas energías a partir de diciembre en adaptarse al cambio de la Tercera gallega a la catalana en su salto al filial del Nástic de Tarragona. «Allí tenía un año más de contrato, pero preferí jugar cerca de casa, y Piscis», que ya lo había entrenado en el Pontevedra B, «me llamó el primero». Lo convenció pronto, aún advirtiendo al jugador de que «primero debería coger el ritmo, y después ganarme el puesto»; minutos asegurados: 0. Y ahora que ha probado la titularidad, «espero no soltarla», a base de «seguir trabajando, porque la titularidad no se logra marcando tres goles en un partido, hay que ganársela día a día», apunta Pazos.

Pasarón, y la Policía Nacional

Formado en el A.J. Lérez, el atacante dio un salto de calidad al fichar en su segundo año de juvenil por el Pontevedra, campaña en la que disputó el partido de Liga de Segunda B en Lugo. Tras compaginar el filial y el primer equipo granates en su primer año sénior, Pazos probó fortuna con un acuerdo con el Nástic que se retrasó más de la cuenta, de ahí su paso intermedio por el Choco. Su modesta primera experiencia fuera de casa no le hace cambiar de opinión: «Me da igual tener que salir para alcanzar el sueño. Yo por el fútbol, lo que sea».

Triunfar en el Arousa sería el primer paso. Antes su siguiente sueño es más modesto: «Ser titular en Pasarón» la próxima semana. Después, por pedir, «que el Arousa acabe entre los cuatro primeros, y si se puede, ascender». Y más allá del fútbol, sacarse la oposición a Policía Nacional en cuanto liquide el Bachillerato.

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