Gustavo Rodríguez, del BTT y el ciclismo al triatlón extremo

El deportista de Tui, profesional con el Xacobeo, celebra el nacional de larga distancia con el sueño del IronMan de Hawái al fondo


Redacción / La Voz

A los 35 años Gustavo Rodríguez está ya de vuelta de casi todo. Prometedor biker, cambió el BTT por el ciclismo en carretera en su segunda temporada en la categoría élite/sub-23, se hizo profesional, alcanzó el Xacobeo en el 2010 y el proyecto gallego se vino abajo al final de esa campaña. Entonces dio el penúltimo giro a su carrera. Animado por la triatleta Aída Valiño -ahora su pareja- se pasó al deporte de los tres segmentos. Primero triunfó en la modalidad de duatlón, luego exploró el triatlón cros y su evolución como ciclista le terminó llevando a retos sobre distancias mayores. El pasado fin de semana el deportista tudense se convirtió en campeón de España de triatlón de larga distancia tras completar en Lanzarote tres kilómetros a nado, 120 en bici y 30 a pie en 6:19:23. En el horizonte, el complicado objetivo con el que había arrancado el 2014, clasificarse para el IronMan de Hawái para profesionales del próximo año.

Rodríguez mantiene su vínculo con el ciclismo a través del Rías Baixas, con el que ganó este año el Gran Premio de Ourense. Y su fortaleza sobre las dos ruedas resulta uno de sus argumentos en los triatlones largos. Para clasificarse para el IronMan de Hawái resulta indispensable rendir en bicicleta en los 180 kilómetros en que se debe rodar en solitario, sin posibilidad de encadenar relevos a rueda -la eterna lucha entre jueces y participantes-. Y esa destreza nunca abandonó a Camello Loco, como le conocían sus compañeros del Xacobeo por la joroba que esbozaba al dar chepazos sobre el sillín.

Al llegar al triatlón, sufría lo indecible en el agua, precisamente la principal virtud de su pareja, Aída Valiño, nadadora antes de pasarse a los 14 años al triatlón. Rodríguez debutó en el IronMan hace un año en Florida. Después de 3,8 kilómetros a nado, 180 solitarios sobre la bici y 42 a pie, paró el reloj en 8:35.23, en la vigésima primera posición.

Aunque los resultados van empujándole -este año fue bronce en el Europeo de media distancia de Paguera con un tiempo de 4:14:15 y oro en el Campeonato de España de media distancia de Buitrago-, aún le falta respaldo económico para volcarse en las distancias interminables y los viajes que exige la dedicación para intentar clasificarse para el IronMan de Kona.

Mientras, disfrutará de cada kilómetro del camino, como desde crío.

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