La plantilla del Racing asume su culpa en el fiasco de Gijón

Mackay: «El míster intentó activarnos y nosotros solos no empezamos bien»

La plantilla admite su desconcierto en la primera parte de Gijón, que le costó la derrota ante el Sporting B.
La plantilla admite su desconcierto en la primera parte de Gijón, que le costó la derrota ante el Sporting B.

FERROL / LA VOZ

El fiasco del Racing en Mareo crispó a la afición, propició el primer gran aviso de Manolo García a su plantilla y encontró la autocrítica de los futbolistas. Los jugadores admiten sus despistes por su falta de concentración en el inicio del partido ante el Sporting B. La medida de la reacción a semejante revés ante el equipo que cerraba la clasificación del grupo primero de Segunda B se constatará el domingo ante el Avilés en A Malata.

«Si tenemos el objetivo de estar arriba y acabar arriba no podemos tirar una parte. La segunda fue buena, el equipo generó bastantes ocasiones aunque no las metió. Pero no nos puede valer de excusa», reconoce Diego Maceira, dolido además al meter en propia meta el 1-0 en Mareo. «Salimos fríos al campo, encajamos dos goles muy pronto y aunque vengas a casa del colista es muy difícil levantar el 2-0», razona el lateral vigués, uno de los mejores en el inicio de temporada.

Mackay explica que Manolo García hizo hincapié en la actitud antes de empezar el partido contra el colista, ante el que no cabía confianzas. «El míster intentó activarnos y fuimos nosotros solos los que no empezamos bien. En los primeros cinco minutos sí tenemos alguna ocasión. Luego no estuvimos acertados para nada. Nos veíamos desbordados por todos sitios, la línea de atrás no acompañaba a la delantera al presionar, luego si salíamos a presionar llegábamos tarde, no estuvimos acertados en nada en la primera parte. Es culpa nuestra por no salir activados o no estar dentro del partido como debíamos», reconoce el portero, sin paños calientes para admitir su error en el segundo gol.

«Estuvimos un poco rotos»

Sacrificado junto a Adrián Cruz en el descanso, Joselu también coincide en el pobre inicio de los jugadores. «Entramos mal al partido y eso hizo que no pudiéramos remontar pese a que tuvimos ocasiones luego en la segunda parte», apunta tras encajar con humildad su sustitución. «Estuvimos un poco rotos, desubicados, y ante un filial, con el ritmo que tiene, se nota si dejas espacios. Esto quiere decir que algo estamos haciendo mal y hay que cambiarlo desde ya», explica el delantero de Palmeira.

Desde el lateral izquierdo, Maceira coincide en que el equipo se rompió. «No es que estuviéramos mal en defensa, empezamos mal el colectivo. Salimos tarde a la presión, sin ritmo, sin ambición y cualquier equipo en esta categoría, sea cual sea la posición, si sales de mentira, te condiciona, te mete dos goles y, si no reaccionas, te meten un baile como el del principio».

«No rendimos ninguno»

«Al principio no rendimos bien ninguno. No vamos a poner excusas. Remontar un 2-0 se hace muy cuesta arriba. Tuvimos muchas ocasiones, pudimos haber empatado el partido, pero el balón no quiso entrar. No se puede decir que la derrota fuese injusta porque hasta el descanso no hicimos nada. Y los goles llegaron en dos acciones desafortunadas, más desacierto nuestro que acierto de ellos», coincide Mackay en la línea de compartir responsabilidades entre todos los jugadores.

Tan duro el análisis como claro el propósito de enmienda. «Este equipo se tiene que levantar y se va a levantar. El partido contra el Avilés se tiene que enfocar como una final para ganar», según Mackay. «Hay que retomar la línea de los tres partidos anteriores, con seguridad atrás y, a partir de ahí, mejorar en ataque», entiende Maceira.

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