Los tres grandes clubes portugueses deben 1.000 millones

La situación empeora por la caída del banco Espirito Santo, principal acreedor de los clubes


Portugal ya es quinto en la clasificación de la UEFA, pero este éxito tiene un coste, que es el endeudamiento de los tres grandes clubes del país, que supera ampliamente los 1.000 millones de euros. Esta elevada factura podría incluso agravarse por la caída del Banco Espirito Santo, principal acreedor del fútbol portugués.

«El fútbol luso vive por encima de sus posibilidades desde hace años. Los recientes buenos resultados europeos se deben desde luego a la calidad de los jugadores, pero también a un endeudamiento descontrolado», advierte Antonio Samagaio, economista especializado en este sector. El presidente del Benfica, Luis Filipe Vieira, dirigió un claro mensaje a los aficionados: llegó la hora de reducir los costes. La razón es obvia: el pasivo del Benfica sumaba 449 millones de euros al término de la temporada 2013-2014.

En lo que respecta al Sporting de Lisboa y el Oporto, sus pasivos suman respectivamente 442,7 y 209 millones de euros. Los tres clubes, que cotizan en bolsa, «están técnicamente en quiebra», y «si no hallan nuevas maneras de financiarse, tendrán que reducir fuertemente su tren de vida» comenta Antonio Samagaio.

Esta opinión no es compartida por Domingos Amaral, profesor de economía de la Universidad católica de Lisboa: «El fútbol es ciertamente una actividad de alto riesgo, pero al endeudarse y comprar buenos jugadores, los clubes obtienen grandes victorias y ello genera beneficios».

La exposición del Banco Espirito Santo (BES) en los tres clubes era de 215 millones de euros (114 millones únicamente en el Benfica). La caída del imperio Espirito Santo complica la situación, sobre todo para el Benfica, en el que el BES tiene una participación del 7,97 %.

«Que quede claro, el Benfica no tiene ningún problema de tesorería. Vítor Bento (el nuevo presidente del banco, que luego dimitió, Ndlr) continuará financiándonos», afirmaba en agosto, muy convencido, Luis Filipe Vieira. El Benfica disponía de una línea de crédito de 64 millones de euros, a la que el BES puso fin. Este banco, rebautizado Novo Banco tras su rescate el 3 de agosto, sigue teniendo bonos de deuda emitidos por el club por un valor de 67,7 millones de euros.

Fondos de inversión

El Benfica Stars Fund, un fondo de inversión integrado por los derechos deportivos de jugadores y administrado por el BES, no ha sido renovado tras llegar a término a fines de septiembre. En momentos en que la UEFA amenaza a los fondos de inversiones opacos, estos han dejado de ser una fuente de financiación suplementaria para los clubes. El Benfica debe ahora someterse a las nuevas reglas impuestas por el fair-play financiero, igual que los demás clubes del país.

En efecto, el no respeto de estas nuevas normas puede acarrear sanciones, incluso muy graves como la prohibición de participar en las competiciones europeas. Además, a nadie escapa la influencia de Jorge Mendes, el superagente portugués, en los grandes clubes de su país.

«No se puede aplicar a los clubes los mismos criterios que a las empresas. A ellos les basta vender algunos jugadores para reducir sus deudas», objeta sin embargo Domingos Amaral. Por su lado, los accionistas de los clubes tienden a ver más los resultados deportivos que el pasivo de la institución. Y pese a la prudencia exhibida por su presidente, el Benfica no se ha privado de fichar al griego Samaris por diez millones de euros, el cuarto jugador más caro de la historia del club.

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