La pesadilla del Real Madrid

El técnico y los jugadores blancos coinciden en el diagnóstico de la enfermedad pero no aciertan en su tratamiento


Colpisa | Ignacio Tylko

«Estamos poniendo mucha atención y trabajando para evitar los goles que encajamos a balón parado», dijo Carlo Ancelotti después de que el Real Madrid ganase con gran sufrimiento al modesto Ludogorets, en el exilio del campeón búlgaro en Sofía, y encajase el quinto gol de la temporada en jugadas de estrategia o acciones a balón parado. «Sí, es el mismo gol que recibimos ante el Atlético y la Real Sociedad. Pusimos a los mejores en el primer palo, con Crisitano y Bale, pero volvimos a recibir un tanto. Hay que seguir», insistió el técnico italiano.

«Otra vez un córner y otro despiste. En esta ocasión pudimos remontar, pero habrá partidos en los que empecemos perdiendo que nos cueste más

Tenemos ese pequeño fantasma y todos tenemos que asumir las culpas, yo el primero. Pero estamos comprometidos y me parece que es una mala racha», justificó Iker Casillas. También Sergio Ramos se refirió a este problema.

«Hay que hacer autocrítica e ir mejorando cosas. Tanto a balón parado y como a la hora de juntar la líneas hay que estar más pegados y sufrir menos». Todos coinciden en el diagnóstico pero no aciertan con el tratamiento.

A pesar de los paños calientes, el golpe propinado por Ancelotti a su banquillo cuando vio al brasileño Marcelinho cabecear a placer en el segundo palo, resume la frustración del entrenador italiano. En el estadio Vasil Levski se produjo otro error en cadena. Ramos y Gareth Bale, que no salta nunca, no fueron a la corta y permitieron una prolongación; Iker Casillas dejó que el balón sobrevolara todo el área pequeña sin salir y Arbeloa no atendió bien la vigilancia en el segundo palo.

Se repiten las declaraciones autocríticas y la insistencia de los profesionales del Real Madrid en la idea de que hay que trabajar duro a diario para corregir errores, pero pasan los partidos, las jornadas, los meses y hasta los años y el equipo blanco sigue siendo un coladero a la hora de defender este tipo de jugadas, ya sea con defensa al hombre, en zona o mixta. Además de estos errores impropios de un campeón de Europa, el Real Madrid dejó malas sensaciones en Bulgaria. Se salvaron Isco, el dueño del centro del campo porque el malagueño se lo propuso, Modric se borró del partido e Illarramendi estuvo tímido; Benzema, que cambió de forma radical la dinámica cuando entró, y Cristiano Ronaldo, que marcó otro gol y, aunque erró otra pena máxima, ya está a sólo dos dianas de las 71 que suma Raúl González Blanco como máximo artillero de la Champions. Remontó por pura inercia, por el agotamiento de los búlgaros y por una diferencia enorme de calidad entre los dos equipos, pero el campeón no dio la talla exigible.

Isco se gana más minutos Volvieron a fallar los dos laterales. No es casual que, cuando todos están aptos, Carlo Ancelotti dude entre Carvajal y Arbeloa en la derecha y Marcelo y Coentrao en la izquierda. En realidad, ninguno le convence plenamente para ganarse el privilegio de ser titular indiscutible

En el centro del campo se cayó Modric. El croata no es ahora el futbolista omnipresente y sacrificado del curso pasado. Illarra pasó de puntillas por Sofía. Cumplió en defensa pero cometió varios errores no forzados, quizá fruto de la falta de concentración. Isco sí se ganó más minutos con una actitud magnífica. Pidió el balón, lo jugó con acierto y desequilibró.

En ataque, de Cristiano Ronaldo nadie duda pero sí arrecian las críticas sobre Bale. El galés ha anotado goles decisivos en el Real Madrid, como el de la final de la Copa del Rey ante el Barcelona o el que puso en ventaja a los blancos en la final de la Champions ante el Atlético, pero se le exige más presencia, continuidad, participación y solidaridad defensiva.

Es de suponer que Ancelotti, poco amigo de airear los trapos sucios, se guardó los reproches para el interior del vestuario y fuera puso al mal tiempo buena cara. De lo contrario, vio un partido bastante diferente al común de los aficionados en Sofía. «Quiero decir que el partido fue bueno. Empezamos mal encajando un gol pero después presionamos arriba, jugamos bastante rápido, tuvimos ocasiones y fuimos justos ganadores

La reacción del equipo fue buena, físicamente estamos muy bien en este período, ganamos con mérito y estoy contento», explicó públicamente Ancelotti

De cara al choque del domingo ante el Athletic, la principal preocupación es el estado del tendón de Aquiles de Cristiano, dolorido desde el golpe que le propinó el malgache Anicet Abel.

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