Un regalo antes de la guerra

Manuel Blanco Casal
manuel blanco MADRID / ENVIADO ESPECIAL

DEPORTES

España debe imponer hoy su poderío ante la sorprendente pero débil Senegal

06 sep 2014 . Actualizado a las 13:17 h.

En el baloncesto, como en la vida, hacer bien las cosas suele llevar aparejada una recompensa. El imponente recorrido de España en la primera fase del Mundial, con todos sus partidos resueltos con victoria, le ha valido un premio que podría tener mucho valor cuando transcurran las jornadas y las piernas pasen factura. Un enfrentamiento en octavos de final más que asequible esta noche (22,00 horas, Cuatro) ante Senegal. Cualquier cosa que no sea una contundente victoria de la selección que dirige Juan Antonio Orenga sería una sorpresa mayúscula, un tropiezo que nadie se atreve ni siquiera a imaginar dentro del grupo.

Y es que la selección africana ha sido sin duda una de las sorpresas del Mundial junto a la México del español Sergio Valdeolmillos, pero su baloncesto está a una distancia sideral del que practica la España que se ha visto en este campeonato. Por establecer un símil futbolístico, España representa hoy algo así como la Alemania de Joaquim Low, mientras que Senegal sería al deporte de la canasta una prima hermana de la modesta Armenia.

La escuadra de Cheikh Saar ha ofrecido luces y sombras en este torneo. Logró dos victorias de mucho mérito ante Croacia y Puerto Rico para llegar a los cruces, si bien cayó ante Argentina por 35 puntos de diferencia y contra pronóstico ante la débil Filipinas. A estas alturas de la película, sorprender a la gran favorita al título junto con Estados Unidos se antoja una utopía.