«Este partido lo vengo jugando desde hace 24 años»

Mascherano se ha convertido en el futbolista más carismático de Argentina por sus arengas y altruismo en el campo


Redacción / La Voz

Por fin lo han conseguido. De nuevo han alcanzado una final. Argentina ha ido quemando capítulos hacia la gloria en Brasil con más oficio que brillo. Los pupilos de Sabella lucharán pasado mañana por su tercer entorchado mundial. Y en las últimas eliminatorias, el aura un hombre se ha elevado por encima de las demás: la de Javier Mascherano. El mediocentro, apodado como el jefecito, lo bordó en el duelo contra Holanda. Y demostró, una vez más, que es el líder espiritual en el conjunto sudamericano.

Orador

Charla a sus compañeros

Argentina se plantó en cuartos de final después de vivir un suplicio contra Suiza. La puerta de las semis se vislumbraba en el horizonte. Pero aún restaba digerir el escollo de Bélgica. Antes de enfrentarse con los diablos rojos, Javier Mascherano se subió al púlpito y arengó a sus compañeros en el vestuario. «Este partido lo vengo jugando desde hace 24 años. Desde hace 24 años, ¿eh? Ya estoy cansado de comer mierda», afirmó el mediocentro. Los rumores apuntan a que algunos de sus camaradas no pudieron reprimir las lágrimas. Después, la albiceleste rubricó su mejor actuación del Mundial para apear a los europeos (1-0).

Los 24 años que mentó Mascherano hacían referencia a la última vez en que Argentina había alcanzado la ronda de semifinales. En Italia ?90, perdieron la final contra Alemania (1-0). «Es por mí, por los exjugadores y por nosotros que tenemos que pasar esta barrera», exclamó el mediocentro al respecto del cruce de cuartos, una frontera infranqueable en los cinco campeonatos anteriores.

Generoso

Compartir méritos

Mascherano es una de las piezas maestras del entramado defensivo argentino. Experimentado en el aspecto táctico, se convierte en un apoyo de valor incalculable para los zagueros y en un seguro de vida a la hora de tapar vías de agua. Pero también es generoso en los halagos. Contra Holanda, fue el mejor futbolista de la albiceleste. Sin embargo, antes de la tanda de penaltis, colocó la corona de laurel sobre el portero Romero. Arengó al guardameta antes de que este le detuviese dos penas máximas a los oranje.

Alabado

Receptor de elogios

Maradona, elevado a los altares en Argentina, se sumó ayer a los elogios hacia su compatriota. «Argentina fue Mascherano y diez más; jugó como un pitbull», comentó después del duelo de semifinales frente a Holanda. El seleccionador Sabella también aseguró que «todos querrían» al mediocentro en su equipo.

Quienes mejor conocen a Mascherano son sus padres. Precisamente, el progenitor se deshizo en halagos hacia el hijo después del triunfo contra Holanda. «Él es lucha, trabajo, sacrificio. Es una persona que se preocupa mucho, ya que si no consigue los objetivos se pone mal», comentó en declaraciones recogidas por el Diario Olé.

Honrado

Todo por el bien del colectivo

A sus 29 años de edad, Mascherano posee un dilatado palmarés en el que figuran dos títulos olímpicos -es el único futbolista de la historia que ha logrado dos consecutivos- o una Liga de Campeones. Pero su mentalidad no ha variado. Su sacrificio va encaminado al bien colectivo.

Intenso

Él también recibió un mordisco en la Premier

Uno de los lances más comentados del Mundial tuvo como protagonistas a Suárez y Chiellini. El uruguayo le dio una dentellada al italiano que acarreó una severa sanción. En el año 2006, cuando aún vestía la camiseta del West Ham, Mascherano fue objeto de un lance similar. Entró con fuerza a por un balón que controlaba Defoe y, después de que fuese señalada una falta, el inglés le dio un mordisco. «Las cosas no me están saliendo bien, pero eso fue inesperado y escandaloso», comentó entonces el mediocentro.

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