Colpisa
Redacción

Alfredo di Stéfano ha fallecido a los 88 años este lunes en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde llevaba ingresado desde el pasado sábado. Uno de los grandes mitos del fútbol mundial, el presidente de honor del Real Madrid no pudo superar una severa cardiopatía que le sobrevino en una parada cardiorrespiratoria en plena calle que requirió 18 minutos de reanimación.

A las 17.15 horas se apagó la llama de Di Stéfano, que no había experimentado ningún cambio durante el domingo, estable dentro de la gravedad, en coma inducido. El 24 de diciembre del 2005 había sufrido un infarto agudo de miocardio que obligó a ser sometido a un cuádruple by pass y a la implantación de un marcapasos, lo que convirtió el nuevo episodio en especialmente grave. En ese mismo año, falleció su esposa Sara Freites, con quien tuvo seis hijos. Permanecía desde el sábado «en sedación, intubación orotraqueal y ventilación mecánica», según se informó en el primer parte médico por el Servicio de Cardiología del Gregorio Marañón.

En el 2013 sufrió otro percance en su corazón en Valencia, pero lo superó. Esta vez, con la seguridad de que el corazón de Di Stéfano ya no podría recuperarse como consecuencia del nuevo y severo ataque, de los antecedentes y de la avanzada edad, una de las mayores preocupaciones de los médicos y la familia eran los posibles daños neurológicos, a causa de los casi veinte minutos que el cerebro pudo estar sin oxígeno. Por ello, los doctores indujeron al coma a Di Stéfano, con el fin de evitar esfuerzos innecesarios a su corazón y a las células neuronales, y sobre todo, evitar su sufrimiento.

«El mejor de todos los tiempos»

«El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y la junta directiva del club quieren expresar sus más profundas condolencias y todo su cariño y afecto a sus hijos, a sus familiares y amigos. El Real Madrid extiende estas condolencias a los madridistas de todo el mundo y a los que sienten con emoción la pérdida del mejor jugador de todos los tiempos», señala el comunicado del Real Madrid.

Hijo de un emigrante italiano y de una madre de ascendencia francesa que vivían de la agricultura y la ganadería, Di Stéfano marcó la historia del fútbol y cambió la del Real Madrid. Luchador infatigable y un portento físico y técnico, fue un precursor del jugador total que alcanzó la gloria con el Real Madrid, al que impulsó a sus primeras cinco Copas de Europa y al que convirtió en el equipo más popular de España.

Consagrado con el título del campeonato argentino con River plate y máximo goleador de la competición en 1947, la selección le estaba esperando. Con la albiceleste se proclamó campeón de Sudamérica, aunque con Argentina sólo jugó seis partidos. Se nacionalizó español en 1956 y tras cuatro exitosas temporadas en Millonarios de Bogotá, el Madrid de Santiago Bernabéu se hace con sus servicios, para convertirse con él en el mejor club del siglo XX.

Nace la Saeta Rubia

En el Madrid empezaba a gestarse el mito de la Saeta Rubia, apodo que le puso un periodista de su país, del que Di Stéfano ha sido el mejor embajador en el mundo. Su abuelo le llamaba Estopita, por el parecido de su cabello con la estopa para limpiar los barcos. Di Stéfano reconocía tener menos calidad técnica que Maradona pero su despliegue físico, inteligencia y capacidad goleadora le convertían en un futbolista 10. En el club con el que ganó las cinco primeras Copas de Europa de la historia y ocho títulos de Liga, su fuerte personalidad le enfrentó a Bernabéu y a Miguel Muñoz. Tras perder la final de la Copa de Europa de 1964 ante el Inter de Milán, mantuvo una discusión táctica con el entrenador que provocó su salida en falso del Real Madrid como jugador. Regresaría como entrenador dos décadas después, y en los últimos tiempos sólo se distanció del club durante el mandato de Lorenzo Sanz, ya que también fue asesor de la presidencia con Ramón Mendoza.

Le quedaban sus últimos años de futbolista en el Espanyol para cerrar una gloriosa carrera que tendría continuación en los banquillos. Llevó al Valencia a ganar en 1971 el único título de Liga que consiguió como entrenador en España, y también la Recopa, en 1980. Con el Madrid, al que dirigió en dos etapas, llegó a acumular como técnico cinco subcampeonatos en la misma temporada: 1982-83. Más allá de colores y rivalidades, los logros de Di Stéfano le hicieron ganarse el respeto y la admiración de quienes fueron sus enemigos deportivos. Consideraba que todo lo que fue se lo debía a la pelota, y por ello llegó a hacerse una escultura en su casa en la que figuraba en su pedestal la siguiente leyenda: «¡Gracias, vieja!».

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Muere Alfredo di Stéfano, mito del fútbol mundial