La selección española se llena de interrogantes

La continuidad de Vicente del Bosque y de veteranos como Iker Casillas, Xavi Hernández y Xavi Alonso crea incertidumbre en el devenir del equipo


Con un luminoso pasado y un decepcionante presente, el futuro de la selección española es un signo de interrogación que afecta a todos los frentes, desde el seleccionador a los jugadores.

El final del ciclo fue más abrupto de lo que nadie imaginaba.

España cuajó en Brasil una pésima actuación al contar sólo tres puntos y una diferencia de goles de -3, la peor defensa del título en la historia de los Mundiales. No era lo esperado para un equipo que enamoró a todo el mundo con las conquistas de un Mundial y dos Eurocopas de 2008 a 2012 y que después de años de éxitos y halagos, la selección española está ahora sumida en la inestabilidad.

Casi todos los jugadores abandonaron el lunes Curitiba, cuartel general del equipo durante el Mundial y sede del último partido, a la carrera y mudos.

La escena se prolongó a su llegada al aeropuerto de Barajas en Madrid. Los futbolistas se montaron en coches en la misma pista de aterrizaje y evitaron al centenar de hinchas españoles que acudieron a darles ánimo, provocando indignación y abucheos. La situación recuerda a aquella vivida tras el Mundial del 2006, cuando España quedó eliminada en octavos de final al caer por 3-1 ante Francia. Entonces, como ahora, arreciaron las críticas, el mal ambiente, las huidas por la puerta de atrás y el descontento general.

La sutil diferencia es que hace ocho años, el seleccionador español, el fallecido Luis Aragonés, se mantuvo firme en el puesto, desafiando a la tormenta. El tiempo le daría la razón, pues dos años después España comenzaría su ciclo triunfal con la conquista de la Eurocopa de Austria/Suiza.

Aquí se sitúa el primer gran signo de interrogación de la selección española, pues nadie sabe qué pasa en estos momentos por la cabeza de Vicente del Bosque, su técnico durante los últimos seis años.

Los síntomas invitan al desconcierto. Tras el intrascendente triunfo 3-0 ante Australia, Del Bosque apareció el lunes en rueda de prensa con gesto cansado, casi agotado. Y declaró: «El futuro está a salvo, sea cual sea el seleccionador que esté».

En estos momentos, la delegación española es pesimista sobre la continuidad de Del Bosque. En los próximos días, se refugiará en el calor del hogar y consultará la decisión junto a su familia. Lo hará en mitad de numerosas críticas y reproches a su gestión durante el Mundial de Brasil. La Federación Española no contempla otra posibilidad que su continuidad. No hay un plan b en el caso que renuncie al contrato de dos años más que tiene firmado. Por otra parte, el mercado de entrenadores no ofrece demasiadas alternativas.

El siguiente signo de interrogación de la selección española surge con los futbolistas. Ninguno de ellos renunció oficialmente a seguir en el equipo y hasta David Villa, el único que había admitido que en Brasil jugaría sus «ultimos partidos con la selección», declaró el lunes que le gustaría seguir «hasta los 55 años».

Otra cosa es lo que dicta la lógica. Más allá de eventuales renuncias, lo cierto es que el «núcleo duro» del equipo alcanzó una edad que invita a pensar en un paso al costado de hombres como Xavi Hernández (34 años), Xabi Alonso (32), Iker Casillas (33) o Villa (32). «Hay buena base, gente que todavía puede ayudar mucho y jóvenes muy buenos», analizó Del Bosque en la que hasta ahora fue su última rueda de prensa como seleccionador. Unas palabras que descartan la revolución pero sugieren una renovación.

Los jóvenes en espera

La cuestión es ver si por delante aparecen futbolistas del peso de los citados anteriormente, jugadores durante los últimos años formaron parte de la elite mundial. El relevo debería llegar a través de jóvenes jugadores como Thiago Alcántara, David de Gea, Isco, Dani Carvajal, Alberto Moreno, Ander Iturraspe o Gerard Deulofeu. La cuestión es ver si sus progresos les llevarán a alcanzar el estatus de sus predecesores.

El siguiente punto de interrogación alude al estilo en tiempos en los que los titulares hablaron de «Adiós al tiki-taka». «Xavi sólo hay uno», dijo el ex eleccionador argentino César Luis Menotti, campeón del mundo en 1978. Y Xavi fue el gran abanderado de un estilo propio que identificó al gran Barcelona y a la selección española en el último lustro. Por otra parte, está por ver si entre los jóvenes surgirá alguna figura carismática que ayude a Sergio Ramos a asumir el peso del liderazgo de un equipo que echó de menos tal circunstancia durante el Mundial.

Este escenario difuso es el que queda tras la debacle en Brasil. El 8 de septiembre es la fecha señalada para empezar a vislumbrar el nuevo comienzo, coincidiendo con el primer partido de clasificación para la Eurocopa del 2016. Antes se tendrán que ir resolviendo los diferentes interrogantes planteados, con el nombre del seleccionador a la cabeza.

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