España se despide del Mundial de Brasil con honra

El inútil triunfo ante Australia dejó al menos varios detalles alentadores de cara a la regeneración

David Villa remata de tacón un pase de Juanfran para conseguir el primer gol de España ante Australia, el número 59   en la cuenta del máximo goleador de la selección.
David Villa remata de tacón un pase de Juanfran para conseguir el primer gol de España ante Australia, el número 59 en la cuenta del máximo goleador de la selección.

Redacción / La Voz

Era casi un amistoso, pero Australia permitió a España aliviar un poco la nostalgia de aquellos días de gloria en Austria, Sudáfrica o Polonia.

Iniesta

Un líder para la transición

No habrá más grandes citas para Xavi. España se queda sin el estandarte de su exitoso modelo, pero no tendrá que buscar muy lejos quien represente la propuesta de transición. Iniesta siempre estuvo ahí. Hasta para cazar el gol en Johannesburgo. Fue de los pocos que dieron el nivel ante Holanda y Chile, y el indiscutible timón frente a Australia. Con el rival dejándose hacer, el 6 ensombreció a Alonso (otro que va de retirada) y a Koke (todavía sin empaque). Entre sus 80 pases buenos hubo un par especialmente brillantes, en las acciones de los dos primeros goles de su equipo.

Si con Xavi el toque suele llevar la bola de un costado a otro, con Iniesta el cuero se mueve casi siempre en vertical. Ya sea atado a sus pies o filtrándose entre los del rival. En un partido intrascendente y frente a un oponente que también jugaba por la honrilla, España acumuló menos posesión (55%) que en los trascendentales duelos con holandeses y chilenos. Quizá la efervescencia del de Fuentealbilla le de más carrete del que ha gozado el de Tarrasa. El 8 llegó con 34 años a su canto del cisne en Brasil, los mismos que cumplirá el 6 en el 2018, justo antes de que el Mundial comience en Rusia.

Jordi Alba y Juanfran

Laterales de largo recorrido

El receptor de ese pase medido de Iniesta en la acción del 1-0 fue Juanfran. El lateral del Atlético puede empequeñecerse cuando se compara su capacidad defensiva con la de Azpilicueta -ecos, seguramente, de su anterior empleo como extremo-, pero tiene mucha más presencia en campo rival que el del Chelsea. Y ese no es un detalle menor en una selección con los extremos contados. Ayer superó con creces los metros recorridos por quien ocupó su puesto ante Holanda y Chile. 10.587 para Juanfran; 9.297 y 10.104 registró el contador de Azpilicueta.

En la banda opuesta, Jordi Alba fue el que fichó hace dos campañas por el Barça y no el que desapareció en el último curso. Se hartó de correr, de pedir la bola, de combinar en distintos puntos de la cancha, de perseguir contrarios y recuperar balones. Como muestra, este último apartado: 16 veces robó la bola al oponente. En el partido inaugural apenas guindó cinco, y cuatro en el siguiente. El de Hospitalet acusó en Brasil la falta de ritmo derivada de los continuos percances de la campaña recién terminada. Para cuando ha recuperado el paso, la selección estaba ya de vuelta.

Villa y Torres

Una delantera reconocible

Villa hizo su gol 59 para la selección con un taconazo en las narices de Ryan después de que Juanfran pusiera atrás el cuero filtrado por Iniesta. En el único partido que logró ganar en Brasil, España chutó menos (once veces) que en los dos que depararon su eliminación (trece y quince ocasiones). Recuperó ante Australia su vieja apuesta por la calidad frente al derroche. Aproximó sus remates a la portería rival. En los tres tantos, el meta aussie se encontró mano a mano con los delanteros de Del Bosque. En esa posición lo colocaron las veloces combinaciones del frente de ataque español.

La movilidad de Villa y Torres les ayudó a inmiscuirse mucho más en la creación de juego de lo que había hecho Diego Costa hasta la fecha. El de Lagarto no casa con la propuesta habitual de la todavía campeona del mundo y sus virtudes le aproximan más al papel de revulsivo (el que asumió con tanto éxito Llorente en Sudáfrica frete a Portugal, por ejemplo). Sin embargo, la inminente retirada del Guaje podría forzar al seleccionador a mantener el protagonismo del ariete nacionalizado. Por si acaso, Torres (de 30 años) se ha apresurado a asegurar que él seguirá disponible.

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