Mundial de Brasil 2014: El fracaso de España, hombre a hombre

Tras la eliminación fulminante en la fase de grupos, la lista de Del Bosque está cada vez más cuestionada


La Voz

Portería

Iker Casillas: Parecía imposible, pero el capitán pasó de héroe a villano. Si hace cuatro años en Sudáfrica fue el encargado de levantar el trofeo, en esta ocasión le tocó ser uno de los jugadores más flojos.

Desde que fue relegado a la suplencia por Mourinho dejó de ser intocable en su club y comenzó a ser cuestionado por un sector ruidoso de la grada. Al siguiente curso, Ancelotti también eligió a Diego López para defender la portería durante la Liga. Una salida en falso durante la final de Liga de Campeones casi le cuesta la décima al Madrid. Pese a su falta de minutos, la grave lesión de Víctor Valdés cerró el debate sobre quién debería ser el encargado de defender la meta española durante el Mundial.

Reina: El eterno suplente de la selección, en las charlas de bar se puede escuchar que desde hace varios años acude a las convocatorias porque hace grupo o porque no hay nadie como él en las celebraciones. Tras unos años flojitos en la portería del Liverpool, acudió a Nápoles de la mano de Rafa Benítez, con quien comparte representante (al igual que Albiol y Callejón). En Italia volvió a demostrar que es un portero de nivel. Hasta el momento, en Brasil no jugó ni un minuto.

De Gea: Guardameta titular del Manchester United más flojo de los últimos 20 años. Debido a las pocas posibilidades de que un tercer portero llegue a debutar en una competición tan corta como el Mundial, Del Bosque optó por la juventud, en detrimento de otros jugadores que cuajaron un mejor año pero que podrían reabrir heridas. Como era previsible, tampoco ha jugado hasta el momento.

Defensa

Juanfran: A pesar de que acabó cojo la final de la Liga de Campeones, el lateral del Atlético de Madrid era uno de los que llegaba con mejores sensaciones. Protagonista en la semifinal en Stamford Bridge, poniendo dos balones desde la línea de fondo que acabaron en gol, le ganó la partida a Carvajal. Es un jugador distinto desde la llegada de Simeone al Manzanares. Agresividad, compromiso y recorrido. Tampoco llegó a debutar.

Azpilicueta: Otra de las caras nuevas. El futbolista del Chelsea fue el encargado de ocupar el lateral derecho durante el Mundial de Brasil. Es probable que se colase en la lista por delante de otros jugadores por su polivalencia. Acostumbrado al juego ultradefensivo y presionante del Chelsea, puede que le costase asimilar que la selección tratase de mantener la pelota.

Jordi Alba: Uno de los fijos para Del Bosque, acudió a la cita en una de sus temporadas más irregulares, en la que tan solo disputó quince partidos con el Barça. Un jugador como él, que obtiene ventajas por su chispa y su velocidad, quizá no llegó en su mejor momento.

Sergio Ramos: El Tarzán de Camas es otro de los símbolos de esta generación de futbolistas. Llegó como una moto tras machacar al todopoderoso Bayern con su potencia y anotar el gol de la final de Champions en el último suspiro que le dio vida y gloria al Madrid. Se nota que juega mucho más cómodo en una defensa poblada, agresiva y en la boca de la cueva (su club), que con metros entre la zaga y el portero (la selección). Su superioridad provoca que casi siempre sea capaz de enmendar sus propios errores, pero a Van Persie no se le puede dar un metro, porque es probable que no le haga falta ni controlar la pelota.

Piqué: Uno de los grandes señalados tras el ridículo ante Holanda. Es un perfil distinto al de Ramos, con mejor lectura de juego y anticipación que piernas. En el Mundial, ni una cosa ni otra. Tanto en su club como en la selección echa en falta a Carles Puyol, que no le permitía irse del partido ni un segundo.

Raúl Albiol: Hizo las maletas y se fue a Nápoles, en donde volvió a disfrutar de minutos tras varios años calentando el banquillo del Real Madrid. En el Calccio volvió a disfrutar de regularidad, algo que no le pasaba desde que abandonó Valencia, club en el que se ganó su entrada en la selección. No jugó ni un minuto, aunque en las dos Eurocopas y el Mundial en las que España salió campeona, su papel también fue circunstancial.

Javi Martínez: Apuntaba a central titular en los días previos al debut, aunque finalmente no jugó hasta el partido contra Chile, precisamente, para ocupar la vacante de Piqué. En el Bayern de Guardiola jugó minutos, aunque en los partidos más decisivos de final de temporada, el técnico de Samptedor no contó con él.

Centro del campo

Busquets: Otra de las piezas claves de esta selección que no acudió en su mejor momento, algo que quedó en evidencia en Fonte Nova y en Maracaná. Siempre llegó tarde. Goza de la plena confianza de Del Bosque. «Si yo fuese futbolista, me gustaría ser Sergio Busquets», dijo hace cuatro años en pleno debate sobre si el doble pivote sí o el doble pivote no. Durante los dos partidos de la fase de grupos, el entrenador optó por sustituir a Xabi Alonso y no a él.

Xabi Alonso: Otro de los grandes señalados. El centrocampista del Real Madrid se perdió la final de Champions por un acto impropio de alguien con su experiencia. Llegó falto de ritmo (también arrancó la temporada lesionado). El Madrid se descolgó en Liga con la derrota en el Pizjuán con un fallo garrafal de Alonso y acabó por tirarla a la basura con el partido que hizo en Balaídos, en el que puso en bandeja un gol a Charles. Partió de inicio en los dos encuentros del Mundial aunque en ambos fue el primer cambio. Hasta el momento, autor del único gol de España en el torneo al convertir el penalti contra Holanda.

Xavi: Probablemente, junto a Casillas, el otro gran símbolo de la selección Española. La gran apuesta de Luis Aragonés, continuada por Del Bosque, dominó durante seis años los centros del campo del fútbol tanto a nivel de clubes como de selecciones. Filtró un pase sensacional en el partido de debut para dejar solo a Diego Costa en la jugada del penalti, pero no acabó de encontrarse cómodo sobre el campo. Tampoco llegó a Brasil en su mejor momento, ya que en el combate final por la Liga entre Barça y Atlético, Martino lo dejó en el banquillo. A falta de una charla con Luis Enrique, a sus 34 años es posible que su fútbol acabe en Catar deleitando a jeques árabes.

Koke: Era uno de los llamados a renovar el equipo español. Completó una campaña fantástica en el Atlético de Madrid. Llegó a la cita en un buen momento de forma pero el peso y la cantidad de los centrocampistas le cerraron de par en par las puertas del equipo inicial. Entró en el descanso contra Chile, ya con casi todo el partido y el Mundial decidido.

Cazorla: En la Premier atravesó varios altibajos, al igual que su club. Tuvo un papel testimonial en la cita de Brasil. Apenas jugó un cuarto de hora en el último partido. Probablemente sus minutos más amargos con la selección, a la que siempre llegaba con una sonrisa.

Silva: La cabeza de turco de hace cuatro años en Sudáfrica tras la inesperada derrota ante Suiza, tuvo en sus botas el segundo gol para cerrar el partido de debut contra Holanda. El mediapunta del Manchester City, con 28 años, cuajó una gran temporada en la Premier, en donde está valorado como uno de los mejores futbolistas del momento. En Brasil no encontró compañeros con los que asociarse.

Andrés Iniesta: El futbolista que levantó a España del sofá con su derechazo frente a Holanda de hace cuatro años es otro de los indiscutibles para Vicente Del Bosque. No disfrutó de su mejor temporada. Aquejado de problemas físicos durante gran parte de la temporada, Martino lo situó varias veces en el banquillo. A los problemas profesionales se unieron los personales. A pesar de que aterrizó en Brasil sin el ritmo necesario para competir a primerísimo nivel, su excepcional calidad le permitió perder pocos balones a pesar de que los rivales iban dos marchas por encima. Como jugador de equipo que es, al igual que Silva, le faltó gente para asociarse.

Mata: Otro de los jugones de la selección que se ve perjudicado por la superpoblación de centrocampistas talentosos. El fichaje más caro en la historia del Manchester United no jugó ni un solo minuto en este Mundial.

Delantera

Fábregas: En el Barcelona disfrutó de la continuidad que no había tenido hasta el momento. Cifras aseadas, aunque muchas veces en partidos poco trascendentales. No acabó de convencer en el Camp Nou y ya es nuevo futbolista del Chelsea, operación que se hizo oficial a pocas horas del debut de la Selección Española. Solo jugó ante Holanda, y los minutos de la basura.

Pedro: Junto a Javi Martínez, el canario fue la gran apuesta de Del Bosque para modificar el equipo que encajó cinco goles de Holanda. El técnico buscó desmarque de ruptura y llegada desde la segunda línea, pero los chilenos ahogaron cualquier amago de creación ofensiva española. Pedro no llegó en su mejor momento, ya que apenas disfrutó de minutos importantes en su club durante esta temporada.

Diego Costa: Arrancó la temporada 2013-2014 como un avión pero a medida que avanzó fue perdiendo explosividad y olfato goleador. Forzó demasiado para poder estar en el campo junto a su compañeros del Atlético en el tramo final de la temporada, pero en el Camp Nou se tuvo que retirar antes del minuto 10 y el efecto placebo de la placenta de yegua apenas duró cinco minutos en la final de la Liga de Campeones. Llegó roto, pero tras la polémica que se generó a raíz de su nacionalización, como para sentarlo en el banquillo.

Villa: Su nuevo equipo, el New York City estadounidense, lo dice casi todo. Se justifica su presencia en la lista de 23 por su oportunismo. Es de ese tipo de jugadores que seguirá inflándose a goles cuando juegue en los veteranos del Sporting de Gijón, pero es evidente que desde que se fracturó la tibia en el Mundial de Clubes del 2011, ha perdido esa punta de velocidad que antes le hacía disfrutar de tres o cuatro oportunidades de gol por partido.

Fernando Torres: En el Mundial de Sudáfrica arrancó de titular pero a medida que avanzaba la competición se cuestionaba cada vez con más fuerza hasta que Pedro acabó ocupando su sitio. Siempre ha sido un jugador para jugar con espacios, por lo que el juego de toque de la selección española nunca le ha beneficiado. Su gol en el Pratter de Viena frente a Alemania que supuso el principio del reinado del fútbol español lo logró con una carrera de 30 metros (y un despiste de Lahm). Mourinho, su entrenador en el Chelsea, dio a entender en una conversación privada que acabó saliendo a la luz que no confiaba mucho en su capacidad goleadora: «Carezco de delantero. Tengo a Eto'o, pero tiene 32 o 35 años, ¿quién sabe?».

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