Merkel celebra el triunfo alemán colándose en el vestuario

La canciller se retrató con sus jugadores a la conclusión de la goleada sobre Portugal


La Voz

El gol de Iniesta que significó la primera estrella en el escudo de España y su dedicación a Dani Jarque, la parada de Casillas con la puntera en el mano a mano a Robben que dejó sin respiración a dos países, el pulpo Paul sacando alimento de unas cajitas transparentes antes de cada partido, el beso en directo del capitán de la selección española a la reportera de Telecinco, el molesto y monótono ruido de las vuvuzelas dentro y fuera de los estadios, el Jabulani, la genialidad de penalti transformado por el loquísimo Abreu para meter a Uruguay en semifinales, la fotogénica sonrisa de los niños de la barriada de Soweto, el baile al son del Waka Waka que le metió la Alemania de Löw a la Argentina de Maradona o los escotes de Larissa Riquelme. Son algunas de las imágenes que pasarán a la historia del Mundial del 2010 de Sudáfrica. España salió campeona porque ganó la final y jugó la final porque Puyol metió un cabezazo que derrotó a Alemania. Sin duda, el gol de Puyol es otra de las imágenes más recordadas del torneo, tanto por su significado como por su plasticidad. Y por haber sido una fotocopia de su otro gol más recordado, unos meses antes en el Bernabéu defendiendo la camiseta azulgrana. Pero casi tan recordado como el propio gol fue la situación que se dio a posteriori en el vestuario español.

La reina Sofía se encontraba disfrutando del partido en el palco de autoridades y a la conclusión solicitó bajar a las entrañas del estadio Moses Mabhida de Durban para felicitar a los futbolistas. Preguntó por Puyol, el gran protagonista. No lo veía por ninguna parte. El central del Barcelona se encontraba recibiendo un masaje de recuperación, y para no hacer esperar a la alteza real interrumpió el tratamiento y apareció para saludar, tapado tan solo por una toalla, ganándose el vacile de los compañeros y la foto para el recuerdo.

Angela Merkel no quiso ser menos. Pero la canciller alemana no esperó ni a la fase de eliminatorias. Con el sensacional debut de su selección, que le sacó los colores as Portugal, aprovechó para colarse en el vestuario y ser retratada junto a los 23 futbolistas. Ni uno se perdió la foto. Muller, Boateng, Gotze y Hummels, cubiertos con la toalla. Merkel, con su inseparable conjunto de chaqueta y pantalón. Y su sonrisa.

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