Rafa Nadal, un artista en plasmar el partido ideal para su interés

El balear desgastó a Djokovic e hizo de la derecha un arma fundamental

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Rafa Nadal ha vuelto a emocionar. A la hora de calificar sus triunfos en los últimos años se corre el riesgo de caer en reiteraciones, porque nos encontramos con un deportista sensacional en todos los aspectos. No solo vence como un gran campeón dotado de excelentes condiciones, sino que destaca por encima de todo por su impecable educación deportiva. Esos valores engrandecen sus triunfos y marcan la diferencia por como gana, la imagen que transmite y el ejemplo que supone. El análisis del triunfo ante Djokovic comienza con una idea. La final respondió justo a lo que el español quería que fuese, un encuentro exigente y largo para el serbio, y así consiguió salir victorioso.

El tenis del serbio

La agresividad inicial de Djokovic, difícil de contrarrestar

Como era presumible Djokovic dominó en el primer set porque sus golpes son más agresivos y está más acostumbrado a jugar al ataque que Nadal. El revés del español no respondía de forma fiable y acababa defendiéndose. Pero, pese a todo, en realidad Rafa también estaba endureciendo el partido como le convenía, con 45 minutos de un nivel muy alto que harían mella poco a poco en su rival.

Ritmo

El mallorquín, como siempre de menos a más

Con 2-2 en el segundo set cambia el partido. Uno empieza a bajar y su rival comienza a subir. Nadal aumentó su ritmo ante un Djokovic que da síntomas de acusar el esfuerzo. El mallorquín hacía ya más daño con una derecha demoledora y ya tenía otra estabilidad con el revés.

Mentalidad y resistencia

El encuentro cambia gracias a la tenacidad del mallorquín

Rafa mete una marcha más en el tercer set ante un Djokovic inseguro en sus golpes, algo parado de piernas y envuelto en algunas dudas para ganar. Con 4-2 en el marcador, llega otro juego vital, de 11 minutos, que acaba cayendo del lado del español y con el serbio tirando su raqueta al suelo. Nadal ya desarbola a su rival. Esas dificultades, por el desgaste de una final muy tensa, muestran dos formas diferentes de encararla. El mallorquín disfruta del esfuerzo después de dos mangas de un ritmo enorme, mientras que el serbio lo sufre.

El desenlace

Un final condicionado por las molestias físicas

La dureza del partido condiciona el cuarto set. Nadal, que tuvo varios partidos más plácidos de lo que se esperaba a lo largo de las dos semanas de competición en Roland Garros, hace frente al fin a un esfuerzo superlativo. Y parece sufrir una cierta pájara ante un rival que, como otras veces, parece recuperarse tras algunos altibajos. Desperdicia el español una ventaja casi definitiva con 4-2 y la épica envuelve los últimos juegos por el cansancio y la mayor capacidad de sufrimiento de Rafa. Nadal emociona a todos por su lucha hasta terminar doblegando al contrario.

Servicio

Efectividad e inteligencia con el saque

Rafa sacó muy bien técnicamente, con mucho sentido, insistiendo en el saque al cuerpo para evitar restos potentes de Nole. Al serbio le abandonó el primer servicio, algo clave.

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