Más Luises y menos Raúles


Y en medio de la gran fiesta del fútbol europeo, aparecen algunos fantasmas del pasado. Mientras por las calles de Lisboa, en Madrid y también en el resto de España, los aficionados viven con intensidad la gran final de la Liga de Campeones, entre bambalinas se producen todo tipo de movimientos y presencias, entre llamativas, sospechosas e inquietantes.

Florentino se cabrea, dicen, porque en la cena oficial le colocaron en una esquina. Acostumbrado como está a que se le rinda pleitesía, a Pérez no le hace ninguna gracia no ser quien bendiga la mesa.

No queda claro, a pesar de que el Madrid es quien le ha invitado, si la presencia de Raúl González le hará gracia al presidente blanco. No en vano, hay quien dice que el excapitán manilla en la sombra para asaltar el trono del Bernabéu algún día. A nadie sorprenderían tales movimientos de alguien que fue más cacique, que pelotero. Un elemento habituado a las conspiraciones en la sombra y a someter entrenadores y vestuarios.

Qué gran día para el fútbol español cuando el difunto Luis (al que sí que se echa de menos en Lisboa), acabó con la tiranía del siete blanco en la caseta de la selección. Aragonés enseñó el camino del éxito a través del coraje y de la sabiduría. Valor para extirpar un cáncer que acaba siempre con el fracaso de España. Y sabiduría para llenar las vitrinas que durante el raulismo siempre estuvieron vacías.

Más Luises y menos Raúles, por favor.

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