Marcos G. Merino | Colpisa

Carlo Ancelotti es consciente de que la final de la Champions del año 2014 marcará su vida de una manera u otra. Al margen de rumores que afirman que su futuro pasa por lo que ocurra en el Estadio Da Luz, el entrenador está tranquilo y sabe que gran parte de las opciones de su equipo para ganar el título dependen de la actitud que tengan sobre el césped.

En un partido que estará marcado por las emociones, Ancelotti pretende contagiar a los jugadores con su calma, pero siempre llevando su motivación hasta el nivel más alto posible. En esto Carlo tiene un máster. Ha jugado siete finales de Champions y ha aprendido a motivar a sus futbolistas

Uno de sus secretos para ello es la elaboración de vídeos con mensajes optimistas, que impriman garra, con unos efectos sonoros potentes y basados en películas míticas o grandes hazañas de los suyos.

El técnico italiano ya dio las claves en la rueda de prensa previa al encuentro liguero ante el Espanyol: «Voy a poner un vídeo que va a mostrar lo que hemos hecho hasta este momento. Para esta final voy a preparar algo especial. Todo lo que hemos hecho en Champions es muy largo, tiene que ser un vídeo muy corto porque los jugadores no se concentran por mucho tiempo. Será diferente y muy especial para ellos» Además, explicó que ya lo había hecho anteriormente.

No será lo único que haga Ancelotti antes del encuentro más importante de la temporada. Carlo tiene fama de dialogante, de saber llegar a sus jugadores, de crear unos vínculos que van más allá de lo deportivo. Por eso sabe que las charlas cuentan, y charlas habrá. Paul Clement, su segundo, ha confirmado que siempre hablan tres veces con los jugadores antes de cada partido, lo que no cambiará en esta ocasión. El objetivo es que la presión no pese más que el cansancio.

Al Pacino para reinar en Europa La fama de Ancelotti con los vídeos viene de muy atrás y muy recordada es su anécdota en otra final europea. Era el técnico del Milan y se enfrentaba a su exequipo, la Juventus. Ese día ganó la guerra, pero la batalla comenzó en la charla táctica. Había que motivar a los jugadores, tenía que quitarles la presión de encima y, ya de paso, cambiar su vitola de perdedor por una de ganador

En ese momento utilizó un discurso que da Al Pacino a unos jugadores de fútbol americano en la película Un domingo cualquiera. «Os daréis cuenta de que la vida es una cuestión de pulgadas. Porque en cada juego, la vida o el fútbol americano, el margen de error es así de pequeño

Y nos curamos ahora, como equipo, o moriremos como individuos». A continuación encendió la luz y se sentó en el banquillo a esperar que sus jugadores se hubieran contagiado de esa euforia. Ese día, se convirtió en campeón de Europa por primera como entrenador.

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La estrategia motivadora de Carlo Ancelotti